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sábado, 12 de abril de 2025

El Culto a Saturno y el Sol Negro



En la Antigua Mesopotamia, el planeta Saturno solía ser llamado con el nombre de "Šamše u-mi", que se traduce de la lengua cuneiforme como "Sol de la Noche".

Efectivamente, en eras anteriores a la nuestra, hace miles y miles de años atrás, Saturno brillaba con una intensidad y con una luminosidad tan fuerte como la del propio Sol, y este fenómeno cobraba todavía más relevancia de noche, cuando daba la impresión de que el Sol se apagaba y moría, mientras que Saturno, aquel astro tan lejano y pequeño a la vista, perduraba iluminando en medio de la oscuridad.

Científicamente hablando se sabe que hace miles de años, la presencia de Saturno era mucho más relevante en nuestros cielos, dando la impresión de que la Tierra estaba regida por dos soles.

Los primeros pueblos de nuestro planeta presenciaron este fenómeno astronómico y lo representaron en sus cosmologías y religiones, pues muchas tradiciones espirituales se enmarcan precisamente dentro de la "astrolatría", que es el culto a los planetas y estrellas.

Desde entonces, Saturno ha sido el eje central de muchas culturas, las cuales, casi unánimemente alrededor del mundo, llegaron a la conclusión de que dicho planeta posee una fuerza y una energía tan poderosa, que es capaz de influir en nuestra vida cotidiana más que cualquier otro cuerpo celeste.

Así, los antiguos sabios y videntes, sin importar barreras geográficas e idiomáticas, descubrieron que Saturno tenía especial relación con el castigo y la recompensa; pues, dependiendo de su posición en los cielos, podía ser beneficioso o perjudicial.

Bajo esta perspectiva, Saturno fue divinizado como un padre severo y estricto, y los antiguos pueblos comenzaron a desarrollar diferentes ceremonias o rituales para mitigar su lado maléfico y potenciar sus cualidades. De allí que sea mundialmente descrito como una especie de juez al que se le relaciona con la estructura, el orden, la disciplina, la educación, la política, y en consiguiente: el destino. Y aquel que logre sintonizar con su energía puede reestructurar su vida y atraer organización y poder.

De igual manera, también se descubrió que Saturno tenía especial relación con las cosechas, por lo que comenzó a ser venerado como un Dios agrícola, siendo la hoz y la guadaña algunos de sus primeros símbolos sagrados.

Entonces, desde un punto de vista astrológico, se sabe que Saturno rige las leyes cósmicas que determinan el curso de los eventos y las vidas de todos los seres vivos, jugando de igual manera un papel importante en la retribución kármica, tal como explica el sistema de astrología indio, que es uno de los más completos del mundo. En la India, Saturno es conocido como "Shani", el gran juez cósmico y patrón kármico.

Tanto indios como griegos, entre otras culturas, mencionan que Saturno es también el Dios del tiempo, encargándose de dividir y organizar la existencia en fragmentos o ciclos. Esta idea se debe al hecho de que Saturno es uno de los planetas que posee uno de los movimientos más lentos y constantes a lo largo del zodiaco, completando su órbita alrededor del Sol en aproximadamente 29,5 años. Es decir, Saturno influye directamente a una persona casi en la mitad de su vida.

Es por todo lo anterior que Saturno protagoniza los primeros relatos y mitos religiosos, los cuales, a través de las metáforas, alegorías y parábolas, explican su funcionamiento y rol. Y este punto es muy significativo, pues no debemos ver a las antiguas religiones como simple mitología, pues en el fondo todas ellas intentaron explicar verdades complejas a través de historias de fácil entendimiento para la mente humana.

Y si revisamos y estudiamos a todas las antiguas religiones veremos que Saturno juega un rol fundamental como Dios y Patrón de muchas áreas.