Sobek es una de las Deidades más importantes de la antigua religión egipcia, representando un aspecto trascendental de la naturaleza divina que se expresa como una fuente de protección y fertilidad. Sobek es un Dios multifacético que realiza varias funciones; es un guardián agresivo que repele y devora a los espíritus malévolos que amenazan a sus devotos, y también, se manifiesta como una fuerza auspiciosa y creativa que brinda fecundidad y mueve el mundo. Su culto resulta ser antiquísimo, pudiendo rastrearse desde la Cuarta Dinastía del Antiguo Reino, alrededor del 2.700 a.n.e. Se le retrata esotéricamente con el cuerpo de un hombre con cabeza de cocodrilo, encima de la cual lleva un disco solar, un ureo (la cobra erguida), un par de cuernos de carnero y plumas de avestruz. Su nombre deriva del causativo egipcio del verbo "s-bak" o "fecundar", y se le venera como un Padre Cósmico que participó en la creación del universo físico.






