La tradición y la experiencia acumulada a lo largo de los siglos, coincide en describir a los duendes como pequeños seres de rasgos humanoides, generalmente distintivos por su baja estatura, una personalidad juguetona y traviesa, una vestimenta rústica elaborada a partir de hojas, paja y pieles, y un par de orejas puntiagudas.
Los duendes suelen vivir en lo más profundo de los bosques, así como en otros lugares de índole similar, como cuevas, minas, montañas, etc. Sin embargo, también es cierto que muchos duendes no tienen reparo en vivir al interior de grandes ciudades o centros urbanos, e incluso, en casas habitadas por personas, teniendo un muy amplio espectro de manifestación y tolerancia.
Ahora, la peculiar manera en que los duendes suelen operar, refuerza la teoría de que son, en realidad, entidades mucho más complejas que simples habitantes de los bosques.
Más bien, podrían ser considerados como una especie de entidad sobrenatural, similar a un espíritu, un fantasma, o incluso, una especie de dios menor, puesto que los duendes poseen la capacidad de trascender su dimensión de origen (pues aparentemente no pertenecerían a este plano) para manifestarse entre nosotros, desafiando algunos conceptos de la escala espacio-temporal. Y esto podría explicar muchas de sus costumbres y atributos, como la de volverse invisible, la de aparecer o desaparecer a voluntad en cualquier sitio, la de manipular algunos aspectos de la naturaleza, o bien, la de conceder deseos, casi siempre, a cambio de ofrendas o tributos.
Los duendes también suelen desarrollar un fuerte sentido de pertenencia con una persona u objeto en particular. Esta conexión puede ser tan poderosa que, si la persona viaja o incluso se muda a otro país, el duende tiene la capacidad de seguirla a donde sea que vaya. Esto indica que los duendes no están en absoluto limitados a las leyes del plano físico, teniendo la capacidad de materializarse a conveniencia en el lugar que deseen. De igual modo, los duendes son conocidos por su habilidad para influir en el entorno, moviendo objetos, causando ruidos inexplicables y creando situaciones que parecen coincidencias. Estas interacciones muestran su capacidad para manipular nuestro mundo y de afectar directamente el entorno que nos rodea.
En la presente publicación analizaremos la naturaleza sobrenatural de los duendes.



