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domingo, 6 de septiembre de 2026

La Cábala: Ciencia Metafísica



  • Introducción


La Cábala es una corriente mística y esotérica surgida dentro de la religión hebraica, y que tiene por finalidad la comprensión y el estudio de los aspectos ocultos de la existencia humana a nivel espiritual, energético y divino.

La Cábala funciona básicamente como una herramienta o lenguaje que plasma y mapea diversos conceptos metafásicos que, de otro modo, podrían resultar abstractos o difíciles de comprender para nuestros sentidos mundanos. Para ello la Cábala se sirve de un complejo sistema de símbolos, correspondencias, letras y valores numéricos mediante los cuales se busca representar y relacionar los distintos niveles de la existencia.

Este sistema nació con varios nombres entre los intelectuales israelitas que necesitaban reentender y descifrar ciertos pasajes enigmáticos del Antiguo Testamento tales como la visión de Ezequiel 1, en donde el profeta observa que los cielos se abrieron para dar cabida a la aparición de entidades terribles con formas de ruedas y miles de ojos, así como de seres angelicales con cabezas de animal, todo acompañado de fuegos y estruendosos relámpagos, y encima de todos un ser con forma de hombre en un trono. 

Esto provocó que los intelectuales judíos se realizaran una serie de interrogantes; ¿Era posible que Ezequiel hubiera experimentado realmente un contacto con una dimensión espiritual inaccesible a los sentidos ordinarios? ¿Aquellos seres constituían entidades reales de un mundo celestial? ¿O las imágenes descritas por el profeta representaban, mediante un lenguaje simbólico, una estructura oculta del cosmos y de la realidad divina?



El profeta Enoc fue otro antecedente importantísimo para la formación de la Cábala, porque, al igual que Ezequiel, la tradición enóquica aportó un conjunto de ideas sobre entidades celestiales, secretos cósmicos, leyes sobrenaturales y angelología. Es más, a Enoc se le atribuyó la composición de una serie de libros que llevan su nombre y en donde se describen sus viajes por los cielos, sus encuentros con ángeles y la estructura del universo. El propio Génesis afirma que Enoc desapareció de la Tierra al ser llevado por Dios, lo cual no implica muerte. Entonces; ¿Fue trasladado físicamente al cielo? ¿Experimentó una ascensión espiritual? ¿Tuvo acceso a las regiones celestiales? ¿Qué símbolos oculta el relato?

Entendiendo los dos puntos anteriores se debe señalar que, durante sus primeros siglos de desarrollo por allá en los tiempos del Antiguo Israel, aquello que posteriormente conoceríamos como "Cábala" todavía no recibía este nombre como tal, sino que se le llamaba Tradición Merkavá (del Carro Celestial) o Hekhalot (del Palacio Celestial), en relación a las visiones y acontecimientos narrados por estos profetas, y no fue hasta la Edad Media, especialmente entre los siglos XII y XIII, cuando diferentes corrientes y tradiciones místicas del judaísmo comenzaron a integrarse sistemáticamente para luego renacer como Cábala. Entendiendo esto el lector sabrá que estoy empleando la palabra "Cábala" de forma retrospectiva si me refiero a los tiempos del Antiguo Israel. Por ejemplo, si digo que la Cábala ya existía hace 2.500 años, la respuesta es sí y no, pues efectivamente había una corriente esotérica dentro del judaísmo en aquel minuto, pero no recibía ese nombre y todavía no se sistematizaba como luego lo hizo en tiempos medievales

Otros relatos enigmáticos del Antiguo Testamento, algunos asociados a Isaías, Daniel o Elías también contribuyeron a la formación de la Cábala original, así como la Ma'aseh Bereshit o Creación del Universo, en donde los sabios se cuestionaron e intentaron descifrar la forma en la que se pudo haber llevado a cabo la creación. Tradicionalmente al rey bíblico Salomón también se le relaciona con la práctica y el estudio de un sistema ceremonial basado en la magia, la teúrgia y la goecia, lo que aumentó el interés de los intelectuales hebreos en cuanto a las artes esotéricas y la necesidad de estudiar el cosmos desde una perspectiva más espiritual y metafísica. A esto se le suma el hecho de que muchos intelectuales de la religión hebrea entendían que sus libros sagrados, en lugar de narrar hechos literales, representaban personajes y acontecimientos alegóricos y metafóricos que uno debía descifrar para comprenderlos. 



Por supuesto, en sus primeros tiempos la Cábala se vio influenciada por elementos y creencias que giraban alrededor de la nación israelí, principalmente provenientes de Egipto, Babilonia y Asia Central. Por ello su desarrollo no estuvo exento de controversias dentro del propio judaísmo, ya que, mientras determinados sectores rabínicos terminaron integrando la tradición cabalística en su pensamiento religioso, otros mostraron reservas o simplemente rechazaron determinadas doctrinas y prácticas asociadas a ella, como acontece con temas relacionados a la numerología, la astrología y la elaboración de amuletos, habiendo numerosa existencia arqueológica y literaria de sus prácticas dentro de Israel. 

Ya durante la Edad Media, todos aquellas tradiciones místicas del judaísmo como la Merkavá, la Hekhalot y la Ma'aseh Bereshit comenzaron a ser estudiadas por personas externas al mundo judío, provocando que se integraran y masificaran entre cristianos y esotéricos. A esto se le suman los intercambios culturales y las migraciones masivas que acontecieron producto de las Cruzadas y el resurgimiento de las tradiciones greco-árabes. Para el siglo XIII, el misticismo judaico ya era conocido como Cábala, y en el Renacimiento se incorporó e integró a movimientos esotéricos de diversas vertientes, como el neoplatonismo, la alquimia, el hermetismo, la magia ceremonial, y más tarde, la masonería y el tarot, además intensificar su relación con la astrología y la numerología que ya se venían acarreando desde hace siglos. 

De hecho, varios de los pilares fundamentales de la Cábala alcanzaron su punto cúlmine de desarrollo en este período de tiempo, como lo respectivo al Árbol de la Vida, la Rueda de la Creación, las Sefirot, la Gematría o Numerología hebrea, el Infinito o Ein Sof, el Mazzalot u Horóscopo hebreo, el Ḥokhmat ha-Ṣeruf o Sabiduría de la combinación de letras, la Ma'asit o práctica ritual, así como la redacción de algunos de sus principales libros; Sefer ha-Bahir, Sefer ha-Zohar, Sefer ha-Rimmon, Pardes Rimonim, Ma'arekhet ha-Elohut, Sefer ha-Peli'ah, Ginat Egoz, Sha'arei Orah y Sefer ha-Kanah.

Esto hace de la Cábala una fascinante y muy rica ciencia mística dotada de conceptos y paralelismos enriquecedores, independientemente de que determinados sectores del judaísmo rechacen o aprueben su práctica y/o sus posteriores relaciones sincréticas con otros sistemas. De hecho, esto hizo que se formaran dos tipos de Cábala; la esotérica u ocultista, y la tradicional o hebrea.

Sin embargo, lo que no se puede negar es que, desde una perspectiva profunda y libre de fanatismos y sesgos, todas las religiones del mundo transmiten un mismo principio esotérico, tal como si estuviesen entrelazadas a través de un hilo conductor en común, pero variando únicamente en el contexto cultural en que nacieron. Y en este sentido, la Cábala puede ser entendida como una herramienta particularmente poderosa para descifrar los enigmas del universo y hacer una convergencia de todo aquello que nos rodea.