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sábado, 5 de febrero de 2022

Poseidón; Dios de los mares, el subconsciente y la transformación

Comúnmente conocido como el Rey o Dios del Mar; Poseidón es el poder que reina en el subconsciente humano. Por los trastornos que suscita, obliga a un control progresivo de lo vital. 

Poseidón es el segundo hijo del Titán Cronos, siguiendo a Hades y precediendo a Zeus. Pertenece a la tercera generación de Dioses, la que gobierna el mundo de las formas. Recordemos que en la división del mundo de la conciencia entre los tres hermanos, a él se le asignó el subconsciente, el vasto reservorio que registra el menor fenómeno de la mente y de las sensaciones. Y como el mar es a la vez una expresión simbólica de la vida, así como el lugar que conserva los recuerdos de la evolución, Poseidón es su amo. Pero cabe entender que este Dios no es el subconsciente en sí mismo, sino que el poder de la mente superior que lucha por su transformación. Su acción no siempre es apreciada con justicia, porque saca a la luz los problemas a través de conmociones emocionales, mentales y físicas, que son las distorsiones e imperfecciones psicológicas del buscador, por eso también se le asociaba con terremotos, tormentas, y otros graves desastres. 

En esta publicación abordaremos el significado esotérico y espiritual de Señor Poseidón, así como una lista de todos aquellos elementos simbólicos destinados a sintonizar con su constante pulsación subconsciente.



  • Significado esotérico y espiritual de Poseidón y su relación con los mares 

Poseidón es el Dios de las aguas, pero no de todas las aguas, pues solo gobierna sobre los mares, lagos y manantiales. Los ríos, que se interpretan como fluyentes de energía; dependen de otros Dioses vinculados a los mundos acuáticos, tales como Ponto o el Titán Océano.

Los antiguos griegos usaron términos específicos para poder distinguirlos entre sí. 

Primero tenemos al Dios Pontos, conocido como "la corriente embravecida del mar", o "el mar de las inundaciones estériles". En la religión griega, Pontos fue traído a la vida por la Diosa Gaia, sin ninguna intervención masculina, tal como ocurre con Urano. Pontos pertenece a la primera generación divina, y es símbolo de la vida coexistente con la materia y el espíritu, uno e indivisible: de ahí el calificativo de "inundaciones estériles". Pontos precede a los titanes y, por lo tanto, precede a la conciencia humana. Otro termino similar es "ατρυγετοιο", que significa "estéril", y que por ejemplo, Homero utiliza cuando Zeus, al vencer a los titanes, destierra a Cronos bajo la tierra y el mar estéril, lo que equivaldría a un lugar en el que la evolución de la vida se detiene. 

Sus cinco hijos nacidos de su madre Gaia, representan diferentes etapas evolutivas del desarrollo vital. El mayor es Nereo, “el anciano del mar”, que representa la primera etapa de la evolución en nuestro planeta, con la aparición de las primeras células. Pontos está asociado con el alta mar, ya que está vinculado a las "profundidades de la vida", incluyendo Dioses y monstruos. 

Como el subconsciente está íntimamente relacionado con las manifestaciones vitales, Poseidón, hermano de Zeus y dueño del subconsciente, es el "Ποντο-μεδων", el "rey del mar", superior a cualquier otra entidad marina. También se le asocia con el término "pelasgo" (πελαγος), que podría traducirse como "mar abierto", pues sugiere una dimensión de profundidad y peligro. 


Luego tenemos al ya mencionado Océano, que es una fuerza de creación; un símbolo de las corrientes de energía-conciencia que recorren todo el universo y nuestros cuerpos, presentes tanto en el macrocosmos como en el microcosmos. Para hacer coincidir las imágenes sugeridas y los elementos naturales, los iniciados de la antigüedad asignaban ríos y arroyos a su influencia. Sus hijos son, por lo tanto, demasiado numerosos para ser calculados. Por ejemplo los textos nos dicen que Océano tuvo más de 3.000 hijas, conocidas como "oceánidas"; ninfas del mar, entre ellas encontramos a Electra, Metis, Doris, Filira, Asia, Calipso y Estigia.

Otro término utilizado para referirse al mundo de las aguas, es "Thalassa" (Θαλασσα), cuya raíz proviene de "thal", que significa "avanzar" o "crecer". Por lo tanto, está ligado a la evolución y transformación del devoto. 

Finalmente, se utilizan otros dos términos para describir el mar: "als", que designa tanto "sal" como "mar", y parece estar asociado a la esencia de la vida, la libertad (fuego vital liberado de todo sentimentalismo), y "nau", que se utiliza en el contexto de la navegación y, por lo tanto, en el contexto de la orientación y el progreso de la búsqueda. De hecho de allí derivan palabras como "navegación", "navegante", "naufragio", "nausea" y "naumaquia".

Poseidón recibe su nombre al ser el poder de la mente superior que lucha por la transformación y elevación del ser (que se representa por medio de su rol como Dios de los mares), así como por la guía que ofrece en la búsqueda de conocimiento (navegación). Poseidón se encarga de que nada se quede atrás.

En este sentido, cualquier conmoción, atrofia, impedimento, trauma o problema, sale a la luz. Su adoración conlleva el desprendimiento de los aferres mundanos y la superación de malestares pasados. Como las emociones tienen fuertes repercusiones psicosomáticas en el cuerpo, también se le conoce como el "sacudidor de la tierra" o el "soporte de la tierra", estando la tierra en este caso asociada a nuestro organismo (por ello se cree que Poseidón provoca terremotos, tanto en el planeta como en nuestro interior; sacando cosas a flote)  Lógicamente, esto también puede resultar doloroso para el buscador. Por ello su asociación a tempestades, terremotos, tormentas, tsunamis, diluvios, etc. De igual modo, como maestro de la energía vital, Poseidón puede salvar a los barcos que se hunden apaciguando las aguas embravecidas. Ese es su objetivo final; iluminarnos y darnos fuerza para superar la corrupción del plano material. Pero para ello, primero crea tempestades...

Básicamente, el temperamento de Poseidón es similar a las cualidades de la tempestuosidad emocional que suscita dentro de nosotros; se dice que es malhumorado, funesto, celoso y siempre insatisfecho. Pero en lo que se refiere a este Dios, sus características no sólo apuntan al necesario trabajo de dominio sobre estas mismas fuerzas en el buscador, sino también a la actitud que debe adoptar frente a la búsqueda; si Poseidón está de mal humor es porque no podemos contentarnos con falsas apariencias o compromisos a medias, ya que abordar las capas profundas de la conciencia es un proceso difícil. Si está irritable y funesto es porque los sentimientos tibios no convienen, y la transformación de nuestra naturaleza vital no puede llevarse a cabo sin pasar por intensas tormentas. Si está resentido es porque los recuerdos alojados en el subconsciente un día u otro volverán a la superficie para ser atendidos adecuadamente.

A veces también provoca la aparición de toros, estos últimos representan el poder de la mente luminosa que debemos dominar como sacrificio a lo Divino, es decir, ofrecernos a Dios. Esto se retrata muy bien con el relato del Rey Minos, quien, para demostrarle a su pueblo y a sus contrincantes de que tenía el apoyo divino para regir; le oró al Señor Poseidón con la intención de que éste le enviara un toro celestial en señal de su favor, el cual debía ser posteriormente sacrificado en agradecimiento. Poseidón no ignoró las oraciones de su devoto, así que decidió enviar un precioso toro blanco desde las profundidades del mar. Sin embargo, en ultima instancia, el rey Minos se rehusó a sacrificar al toro producto de su increíble belleza y envergadura, y por ende, lo reemplazó con otro, pensando que su Dios también lo aceptaría... grave error, puesto que Poseidón descubrió la mentira y se irritó al ver que Minos pretendía engañarlo. Así que el gran Dios de los mares decide desquitarse con Pasiphaë, la esposa del rey, haciendo que cayera enfermizamente enamorada del toro. En su pasión por la criatura, Pasiphaë hizo que Dédalo, un ingeniero y arquitecto de gran renombre, le creara una estatua ahuecada con forma y apariencia de vaca, para que así, la reina se introdujera dentro y pudiese aparearse con el animal. 

De dicha unión nace el "Minotauro", mitad hombre, mitad toro; una bestia salvaje que simboliza la naturaleza animal inherente a todos nosotros. El Minotauro es básicamente la corrupción de nuestra psique, provocando que no podamos limpiarnos ni evolucionar espiritualmente. El Minotauro no logró mantener a raya sus instintos e impulsos animales, sucumbiendo a la ira, a la violencia y al salvajismo, su lado bestial triunfó, y en consecuencia fue rechazado por la sociedad y posteriormente asesinado por Teseo, quien es la fuerza purificadora que viene a limpiar y rescatar nuestras almas. Cabe decir que Teseo es hijo espiritual de Poseidón.

Esto ya fue explicado en un artículo anterior , el cual aquí adjunto:

Significado esotérico de las bestias y criaturas mitológicas de la Antigua Grecia


Entonces, cuando el buscador deja de lado su naturaleza mundana y sus deseos bestiales, adquiere disciplina y espiritualidad, dejando de ser aquel vil Minotauro para transformarse en un precioso caballo; el animal sagrado de Poseidón que a su vez representa la fuerza vital y pureza. Por ello, Poseidón recibe el nombre de "domador de caballos" y "padre de los caballos". De igual modo, se describe que es el padre de Pegaso; aquel precioso corcel alado que sirvió fielmente a Belerofonte, Perseo, y otros héroes.

El nombre "Pegaso" deriva etimológicamente de la palabra "πηγή", que significa; "fuente", "de la fuente", o bien, "el que brota de la fuente". Hesíodo explica esto en su Teogonía, diciendo: "Y este se llamó así porque fue cerca de las fuentes oceánicas donde nació". Todo esto en relaciona a su parentesco con el gran Rey de los mares. Y por si fuera, poco, se nos dice que el mismo Pegaso fue el creador de la "Hippocrène", una fuente divina cuyas aguas entregaban inspiración y sabiduría para quien la bebiera.

Los planos inferiores del reino de Poseidón son el hogar de los impulsos, los deseos, las sensaciones, las emociones, las pasiones, la ira, el miedo, la codicia y el instinto posesivo. En las fronteras inferiores que bordean el reino del Hades, el buscador aborda los planos del vital más arraigados en la materia, por lo que Homero describe que, en este lugar, los caballos de Poseidón llevan pezuñas de bronce.

Como "maestro de los caballos" y, por tanto, del poder vital, Poseidón ofrece lo mejor de sus caballos a aquellos héroes que han logrado grandes hazañas en el dominio sobre lo vital. Obsequió caballos alados a Pélope, que se casó con Hipodamia, "la que domina a los caballos", pues la primera había logrado dominar la energía vital sin represión ni rechazo. También le regaló a Peleo los famosos caballos Balios 'el veloz' y Xanthos 'el amarillo dorado', que más tarde se convertirían en los caballos de Aquiles. Y por supuesto, el ya mencionado Pegaso, que sirvió a Belerofonte y Perseo.

La conciencia, o conciencia física despierta, representada por la superficie de la tierra, es el dominio compartido de los tres hermanos. Sus límites no son los mismos para cada individuo, ya que cada persona tiene una experiencia diferente de los planos que lo rodean. 

El reino de Hades, el inconsciente, es una conciencia cerrada sobre sí misma y evolucionando en sí misma, que todo lo contiene pero en la que nada se formula ni se expresa. 

El subconsciente, el reino de Poseidón, es la parte de nuestro ser en la que no hay ni voluntad ni sentimiento conscientemente despierto, y que recibe y almacena cada una de nuestras impresiones y experiencias. Contiene todas las reacciones primitivas de una vida que pugna por emerger de la materia. Todo lo reprimido se hunde y queda allí alojado, dispuesto a manifestarse en cada oportunidad. Desde esta zona, las cosas no resueltas resurgen a través de los sueños o en la vigilia de forma mecánica, repetitiva, obstinada, muchas veces sin relación alguna con las situaciones actuales. Estos son en gran parte responsables de nuestras enfermedades. Este subconsciente pertenece a los tres planos de la mente, el vital y el físico, y es tanto universal como individual.

Finalmente, por encima de los tres planos inferiores de conciencia se sitúa el supramental, de Zeus. En la religión griega, está representado por el plano de creación de los Titanes y de algunos de sus hijos. En la primera fase del yoga, el buscador está principalmente en relación con el mundo de Zeus y sus hijos. A medida que avanza desciende progresivamente a las capas del subconsciente y se enfrenta cada vez con más frecuencia a los desafíos de Poseidón. Finalmente, las "aventuras de la conciencia" que forman parte del yoga del cuerpo y que en algunos individuos alcanzan el nivel celular; penetran en el reino del Hades, como ocurre en los casos de Heracles y Ulises.

Al igual que Deméter, que induce un ir y venir del reino de Hades con Perséfone como intermediaria, Poseidón también habita en su palacio dorado bajo el mar durante ciertos períodos, y en el Monte Olimpo durante otros. 

Su palacio se llama Aegae, que representa el el comienzo de la conciencia. Esto explica su ubicación mítica frente a la costa de Samotracia, el sitio de las Escuelas de Misterios que preceden a las de Eleusis. Orfeo inició a los Argonautas en los misterios de Samotracia durante uno de los períodos iniciales del camino. 

Como este Dios se encuentra fuertemente presente en las fases avanzadas del yoga, durante las cuales se debe cumplir el difícil equilibrio de un dominio sobre la energía de la vida y los deseos mundanos, asegurando su pleno desarrollo, Poseidón se convierte en la fuerza motriz y en la fuente de entusiasmo de la búsqueda. Esto ayuda a superar toda propensión al juicio, enfrentándonos a los impulsos de la vida más allá de las atracciones, las repulsiones y el asco. Sin embargo, el vital del hombre no coopera espontáneamente en el proceso yóguico. Originado de una evolución dentro de la ignorancia, está naturalmente dominado por las emociones, la agitación y los intercambios vitales, y en sus capas superiores por el arte y la belleza, y debe ser transformado en lugar de reprimido.

Poseidón se casó con una de las Deidades de las mayores profundidades del vital, Anfitrite, la hija de Nereo, “el anciano del mar”. Ella le dio un hijo, "Tritón", cuyo cuerpo era la mitad de un pez y la otra mitad de un hombre. Se dice que Anfitrite era reticente en unir su vida a la de su marido, prefiriendo permanecer en compañía de sus hermanas y padres, como habían hecho las otras Nereidas. Nereo, “el anciano del mar”, simboliza el primer nivel de desarrollo de la vida que emerge de la materia, y está asociado al nivel celular. 

El nombre de su hija Anfitrite significa "todo lo que concierne al tercero", lo cual es una indicación bastante oscura. Solo podemos suponer que esto se refiere al nivel más arcaico, el vital corpóreo debajo del vital mental (Phorcys-Ceto), y el vital puro (Thaumas). Si Anfitrite prefirió permanecer en las profundidades del mar en compañía de sus hermanas y padres, en lugar de vivir al lado de su esposo, probablemente se deba a que en ese nivel de conciencia arcaica los elementos del subconsciente son muy resistentes a evolución (como la evolución encarnada por Poseidón, el maestro de la unión), y prefieren permanecer dentro de lo conocido. 

Tritón, el hijo de Poseidón y Anfitrite, traduce el trabajo de penetración y transformación de las capas arcaicas de la vida. Se dice que está familiarizado con los monstruos de las profundidades marinas que a menudo forman parte de sus seguidores y representan los impulsos arcaicos de la vida en el cuerpo, similar al caso del Minotauro. 

Aparte de los ya nombrados anteriormente, Poseidón tuvo decenas de otros hijos. Esta paternidad señala un comienzo subconsciente del proceso evolutivo, bien simbolizado por muchos héroes de quien fue padre, como Teseo, Neleo, Belos y Agenor. Algunos se convirtieron en hombres violentos, provenientes de los recuerdos del subconsciente vital y necesitando una fuerza correspondiente para ser vencidos. Otros fueron indicios de procesos evolutivos subconscientes, siendo puros e iluminados, y otros  que están vinculados al surgimiento de capacidades subconscientes especiales en la progresión del camino, como es el caso del Cíclope Polifemo.


  • Adoración y ofrendas

Poseidón es el instigador de las tormentas indispensables para nuestra evolución, pero también es el que trae el dominio sobre lo vital. Poseidón nos enseña que los obstáculos son aliados que generan las condiciones necesarias para nuestra libertad. Cuando avanzamos hacia una igualdad del alma y un desarrollo espiritual, puede sentirse como un entusiasmo gozoso, independientemente de las condiciones externas. Una vez cumplida su obra, se establece una perfecta ecuanimidad en lo vital.

Por ello, pese a ser un Dios temido, Poseidón también fue muy venerado y respetado. Si se desea lograr una conexión psicológica y espiritual con el Poseidón que llevamos dentro, se aconseja incluirlo en nuestro altar de adoración y meditación, en el cual entregaremos todo tipo de imágenes simbólicas y ofrendas que nos recuerden su constante y continua pulsación universal. 


- Gemas, piedras, metales: Larimar, perlas, amonita, zafiro azul, abulón, piedras de coral rojo, aguamarina, conchitas y caracolas.

- Figuras o estatuas: Caballos, toros, peces, delfines, algas, corales, tridentes.

- Color: Azul, celeste, verde.

- Otros objetos: Imágenes, pinturas y estatuas de Poseidón. Mirra e incienso. Menta. Sal de mar. Cebada. Pan dulce. Jugo de uva. Agua de mar. Vino vertido en agua. Arena. Aceites esenciales o perfumes con aroma a océano. Arte o figuritas de barcos y marineros. Artesanías. Ofrendas alimenticias hechas con mariscos y pescado. Coronas de flores. Velas.


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