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miércoles, 17 de diciembre de 2025

San Onofre: El Padre del Desierto

San Onofre puede entenderse como una figura auténticamente transreligiosa, pues se trató de una persona que dedicó su vida entera al desarrollo espiritual y a la contemplación divina, viviendo como un ermitaño estricto en mitad del crudo y terrible desierto egipcio con el fin de alcanzar un estado superior de conciencia; un estado de iluminación por mérito propio al que pocos tienen acceso. 

San Onofre consagró su vida a prácticas mortuorias y ascéticas extremadamente disciplinadas, rechazando todo lujo y comodidad. De hecho, su estilo de vida nos recuerda indudablemente a los santos de religiones hindúes, budistas o jainas, quienes, más allá de su concepción espiritual, utilizaron su cuerpo como un vehículo para alcanzar un estado superior de conciencia, lo que repercute en el destino que adquieren tras la muerte (y de allí que efectivamente podamos catalogarlas como "personas santas" o "liberadas"). 

Y ese punto es muy importante. 

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha canonizado y también ha deslegitimado a distintas figuras religiosas según sus propias conveniencias históricas, políticas y doctrinales. Muchos santos católicos adquieren dicho título únicamente por reforzar determinados dogmas o por consolidar un gobierno o clero, sin haber tenido una vida verdaderamente espiritual. Sin embargo, existe un número de santos que vivieron experiencias místicas genuinas y que llevaron una vida en plena coherencia con los principios del ascetismo oriental: rechazo del mundo, disciplina extrema, silencio interior y desapego radical, rasgos que llevan a la iluminación y a la trascendencia.

De igual manera, con el paso de los siglos, esa santidad se ve reforzada tanto por los milagros que se les atribuyen como por los cultos espontáneos que surgen en torno a ellas. Y esto no es un dato menor: cuando millones de personas a lo largo de generaciones y culturas veneran a una misma figura, esa imagen adquiere fuerza, densidad simbólica y un poder real en la conciencia colectiva.

Y ambos factores: la realización espiritual y la energía sostenida de la devoción, confluyen claramente en la figura de San Onofre: un asceta que alcanzó la iluminación en vida y cuya intervención en el plano material continúa siendo confirmada, para sus devotos, casi dos mil años después de su muerte.

Otro punto importante y digno de mencionar, y que refuerza la figura genuina de este santo como entidad espiritual, es que San Onofre no escribió libros, no fue teólogo ni sacerdote, no predicó ni promulgó doctrina alguna. Fue, ante todo, un buscador de la verdad que se internó en el desierto y vivió fuera del sistema; fuera de maya (ilusión); fuera de la matrix; fuera de la caverna; fuera de la orden arcóntica, y eso tiene muchísimo peso al momento de hablar de "santidad", pues representa un desarrollo espiritual verdadero, y no a un hombre al servicio de religiones y gobiernos.

San Onofre es invocado como eliminador de obstáculos, como guía espiritual y ejemplo de renuncia y desprendimiento, como intermediario entre los planos divinos y terrenales, como sanador y auxiliador de problemas físicos y psicológicos, y como protector de pobres y marginados. 


sábado, 13 de diciembre de 2025

Ojos Bien Cerrados; la obra reveladora de Stanley Kubrick y el libro de Arthur Schnitzler. Un retrato del ritual elitista



¿Quién crees que era esa gente? No era gente común. Si te dijera sus nombres, que no te los voy a decir, pero si lo hiciera, creo que no volverías a dormir tranquilo


Busque en Google "Fiesta Rotschild 1972" y entenderá la controversia y revelación de la película, así como el posible eventual asesinato de su director, el legendario Stanley Kubrick. 

Pocas son las obras que, con maestría casi quirúrgica, logran retratar los rincones más velados del poder y exponer, mediante símbolos y atmósferas cuidadosamente orquestadas, aquello que jamás sería admitido públicamente. Kubrick, maniático del detalle, no se limitó a contar una historia: construyó un espejo preciso de un mundo que opera detrás de cortinas doradas en donde el deseo, el control y el ritual se acoplan como piezas de un engranaje que solo unos pocos han visto.

Ojos Bien Cerrados incomoda y revela, apunta con el dedo. Cuando una película toca nervios tan profundos, no es extraño que su creador haya terminado envuelto en un halo de misterio, pues la repentina muerte de Kubrick, ocurrida cuando la película todavía no se terminaba de rodar, no hizo más que profundizar en un retorcido laberinto de sospechas y simbologías (mismo destino, de hecho, que se llevó el director italiano Paolo Pasolini al adaptar los 120 días de Sodoma).

Casos como el de Jeffrey Epstein, Diddy Combs, Marc Dutroux, las redes pederastas de Hollywood y el Vaticano, el caso Bar, etc., así como los relatos de Cisco Wheeler, Brice Taylor o Kim Noble, no hacen más que reforzar lo que muchas películas nos revelan a modo de primado negativo.

¿Qué es primado negativo? Es una teoría que afirma que las élites, instituciones de poder o grupos con agendas ocultas preparan psicológicamente al público mostrando en películas, series, videoclips, novelas o medios de comunicación versiones ficcionalizadas de crímenes, abusos, rituales o planes reales, para que estos hechos se perciban como algo falso y ficticio, típico de películas hollywoodenses. Así, el primado negativo predispone a la mente a aceptar, tolerar e ignorar algo malo, presentándolo como entretenimiento o como simples cosas que no sucederían en la vida real. 

El problema es que Ojos Bien Cerrados no entra en la categoría de primado negativo como otras películas, además de que el propio Kubrick se dio grandes libertades con la trama y su desarrollo en comparación con el libro, funcionando como una posible denuncia que buscaba retratar el mundo de las élites, algo que ya hemos visto en muchas otras obras que efectivamente entran en la categoría de primado negativo. 

Bajo esta perspectiva, la película de Stanley Kubrick le añade un toque todavía más profundo, macabro y tétrico al relato original de 1925, "Novela de Sueños" del escritor austriaco Arthur Schnitzler, retratando cómo operan estas sectas elitistas que por milenios se han mantenido en el poder. Es como si el propio Kubrick hubiese usado a Schnitzler para exponer rituales de élite.

En la presente publicación analizaremos tanto la película de Kubrick como el texto original de Schnitzler.


sábado, 12 de abril de 2025

El Culto a Saturno y el Sol Negro



En la Antigua Mesopotamia, el planeta Saturno solía ser llamado con el nombre de "Šamše u-mi", que se traduce de la lengua cuneiforme como "Sol de la Noche".

Efectivamente, en eras anteriores a la nuestra, hace miles y miles de años atrás, Saturno brillaba con una intensidad y con una luminosidad tan fuerte como la del propio Sol, y este fenómeno cobraba todavía más relevancia de noche, cuando daba la impresión de que el Sol se apagaba y moría, mientras que Saturno, aquel astro tan lejano y pequeño a la vista, perduraba iluminando en medio de la oscuridad.

Científicamente hablando se sabe que hace miles de años, la presencia de Saturno era mucho más relevante en nuestros cielos, dando la impresión de que la Tierra estaba regida por dos soles.

Los primeros pueblos de nuestro planeta presenciaron este fenómeno astronómico y lo representaron en sus cosmologías y religiones, pues muchas tradiciones espirituales se enmarcan precisamente dentro de la "astrolatría", que es el culto a los planetas y estrellas.

Desde entonces, Saturno ha sido el eje central de muchas culturas, las cuales, casi unánimemente alrededor del mundo, llegaron a la conclusión de que dicho planeta posee una fuerza y una energía tan poderosa, que es capaz de influir en nuestra vida cotidiana más que cualquier otro cuerpo celeste.

Así, los antiguos sabios y videntes, sin importar barreras geográficas e idiomáticas, descubrieron que Saturno tenía especial relación con el castigo y la recompensa; pues, dependiendo de su posición en los cielos, podía ser beneficioso o perjudicial.

Bajo esta perspectiva, Saturno fue divinizado como un padre severo y estricto, y los antiguos pueblos comenzaron a desarrollar diferentes ceremonias o rituales para mitigar su lado maléfico y potenciar sus cualidades. De allí que sea mundialmente descrito como una especie de juez al que se le relaciona con la estructura, el orden, la disciplina, la educación, la política, y en consiguiente: el destino. Y aquel que logre sintonizar con su energía puede reestructurar su vida y atraer organización y poder.

De igual manera, también se descubrió que Saturno tenía especial relación con las cosechas, por lo que comenzó a ser venerado como un Dios agrícola, siendo la hoz y la guadaña algunos de sus primeros símbolos sagrados.

Entonces, desde un punto de vista astrológico, se sabe que Saturno rige las leyes cósmicas que determinan el curso de los eventos y las vidas de todos los seres vivos, jugando de igual manera un papel importante en la retribución kármica, tal como explica el sistema de astrología indio, que es uno de los más completos del mundo. En la India, Saturno es conocido como "Shani", el gran juez cósmico y patrón kármico.

Tanto indios como griegos, entre otras culturas, mencionan que Saturno es también el Dios del tiempo, encargándose de dividir y organizar la existencia en fragmentos o ciclos. Esta idea se debe al hecho de que Saturno es uno de los planetas que posee uno de los movimientos más lentos y constantes a lo largo del zodiaco, completando su órbita alrededor del Sol en aproximadamente 29,5 años. Es decir, Saturno influye directamente a una persona casi en la mitad de su vida.

Es por todo lo anterior que Saturno protagoniza los primeros relatos y mitos religiosos, los cuales, a través de las metáforas, alegorías y parábolas, explican su funcionamiento y rol. Y este punto es muy significativo, pues no debemos ver a las antiguas religiones como simple mitología, pues en el fondo todas ellas intentaron explicar verdades complejas a través de historias de fácil entendimiento para la mente humana.

Y si revisamos y estudiamos a todas las antiguas religiones veremos que Saturno juega un rol fundamental como Dios y Patrón de muchas áreas.

domingo, 23 de marzo de 2025

"La Última Tentación de Cristo", un análisis a la controversial y reveladora novela de Nikos Kazantzakis


"La Última Tentación" es una obra literaria del famoso escritor griego, Nikos Kazantzaki.

Este es un libro que lleva la fe cristiana al límite, jugando atrevidamente con pasiones y perspectivas controversiales de un relato que todos conocemos de sobra, seamos o no seguidores de esta religión.

Catalogada como blasfema, e incluso añadida al Índice de los Libros Prohibidos del Vaticano, la obra fue censurada en muchos países del mundo, al igual como aconteció con su posterior adaptación cinematográfica (dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Willem Dafoe).

A ratos puede que La Última Tentación tenga un gustito al "Código Da Vinci" de Dan Brown, como para dar alguna referencia, pues aquí también convergen temas controversiales relacionados con la imagen de Jesús, como por ejemplo: 

  • Su cercanía con María Magdalena; 
  • Si tuvo o no tuvo hijos; 
  • Si fue o no fue crucificado; 
  • Y su propia relación con Judas Iscariote, a quien muchos ven como un simple traidor, y otros, leyendo entre líneas, como el discípulo más cercano e importante de todos.

Como narrativa, el libro de Nikos Kazantzakis es fabuloso e interesantísimo de principio a fin, tomando elementos de textos gnósticos, apócrifos y reinterpretaciones del propio autor. Y lejos de ser una simple obra ficticia, como los devotos argumentan, su trama recoge y reinterpreta elementos que ya habían sido expresados en escritos que, por razones teológicas y políticas, fueron censurados y relegados al olvido.

Eso sí, puede que su primera parte resulte un tanto lenta o difícil de seguir debido a las descripciones interminables y su ritmo pausado. Sin embargo, al llegar a la mitad del mismo, la narrativa toma un giro fenomenal con una prosa que se agiliza y se vuelve cada vez más absorbente. 

De igual modo, al alejarse completamente de las historias bíblicas que todos conocemos, la trama de La Última Tentación genera una importante cuota de intriga, ya que al modificar y reinterpretar los acontecimientos originales el lector nunca sabrá lo que viene a continuación, y de allí que el libro me recuerde tanto al Código Da Vinci.

En la presente publicación se entrega un análisis y reseña de la obra, así como un estudio contextual que sustenta su trama.