El gnosticismo sethiano constituye una de las corrientes más complejas, radicales, interesantes y polémicas del pensamiento religioso de la Antigüedad Tardía.
Surgido entre los siglos II y III de nuestra era, principalmente en contextos judeocristianos helenizados del Mediterráneo Oriental, el sethianismo representa una forma extrema de gnosis: una visión del mundo profundamente crítica del cosmos material y de todo su sistema institucionalizado.
Para los sethianos, el mundo visible no es una creación buena ni pura, mucho menos ordenada por un dios supremo y todopoderoso, sino que, más bien, es el resultado de un error; una desviación metafísica que ha dado origen a una realidad regida por fuerzas inferiores y engañosas; reyes, gobiernos, sacerdotes, religiones y leyes que nos someten y esclavizan al mundo terrenal, obligándonos a vivir en este plano, ignorantes del espíritu y la trascendencia.
Los sethianos, al igual que todas las ramas y escuelas gnósticas, promulgaban la salvación a través del conocimiento interno, y no mediante una fe ciega y dogmática. Esta postura los colocó en abierta confrontación tanto con el judaísmo rabínico como con el cristianismo emergente, y no es casual que los Padres de la Iglesia, como Ireneo de Lyon o Hipólito de Roma, los hayan descrito como herejes peligrosos y subversivos.
El nombre de esta rama proviene de un personaje bíblico casi irrelevante y que apenas es mencionado en el relato hebreo; Seth, el hijo menor de Adán y Eva. Pero esto es, para los sethianos, algo profundamente significativo, pues aquello que resulta verdaderamente subversivo para el sistema no se debe glorificar ni exponer de manera abierta, sino que, muy contrariamente, debe ser entendida por verdaderos iniciados.
A diferencia de otros personajes bíblicos, Seth no es convertido en héroe, rey o profeta central; sino que permanece en los márgenes del relato. Seth, por lo tanto, encarna una memoria peligrosa: la posibilidad de que el ser humano no pertenezca al mundo del Demiurgo ni de su institución religiosa.
En la presente publicación abordaremos el pensamiento y el mensaje de la antigua tradición sethiana, incluyendo lógicamente la razón de su nombre.
Nota inicial: para tener mayor contexto sobre la cosmología y las creencias del gnosticismo, le aconsejo empedernidamente leer mis publicaciones anteriores, pues en la presente haremos un análisis directo de la escuela sethiana, que como otras ramas del gnosticismo comparten escrituras y bases teológicas. De lo contrario, puede que el lector no comprenda algunos términos o pasajes cósmicos:
- Apuntes históricos sobre el Gnosticismo Sethiano
Desde una perspectiva histórica, el Gnosticismo Sethiano surge en el contexto del Mediterráneo Oriental entre finales del siglo I y, con mayor claridad, durante los siglos II y III de nuestra era. Su aparición está estrechamente vinculada a los entornos judeocristianos helenizados de Egipto, Siria y Palestina, regiones caracterizadas por una intensa circulación de ideas religiosas, filosóficas y místicas que muchas veces terminaban entrelazándose entre sí (como el judaísmo del Segundo Templo, el cristianismo primitivo, el platonismo medio y diversas corrientes apocalípticas y sapienciales).
El origen del sethianismo no puede atribuirse ni rastrearse a un fundador individual o identificable, pero sí a un proceso gradual de elaboración doctrinal dentro de varias comunidades gnósticas, las cuales reinterpretaron las tradiciones bíblicas a la luz de una cosmología radicalmente dualista, influida por el platonismo y helenismo en general.
El desarrollo del sethianismo alcanza su mayor complejidad teológica durante el siglo II, cuando se redactan la mayoría de los textos que hoy integran el llamado corpus sethiano, conservado en la biblioteca de Nag Hammadi que se descubrió en 1945, en Egipto. Obras como el Apócrifo de Juan, la Hipóstasis de los Arcontes, el Evangelio de los Egipcios, Zostrianos, Allógenes y Las Tres Estelas de Seth, muestran un sistema cosmológico altamente sofisticado, con jerarquías eónicas detalladas, una concepción negativa del cosmos material y una soteriología centrada en la gnosis como vía de liberación. Estos textos evidencian que el sethianismo no fue una corriente marginal improvisada, sino una tradición intelectualmente bien elaborada, con una mitología coherente y con un lenguaje técnico propio.
Durante este mismo período, el sethianismo entra en conflicto directo con el cristianismo que comenzaba a institucionalizarse. Los Padres de la Iglesia, como Ireneo de Lyon, Hipólito de Roma y Epifanio de Salamina, mencionan y critican extensamente a los sethianos, describiéndolos como herejes peligrosos que negaban la bondad de la creación; rechazaban la autoridad del Dios bíblico; y desmantelaban la noción de salvación universal a través de Jesús.
Y como tal, hacia finales del siglo III y comienzos del IV, el sethianismo comienza a declinar como movimiento organizado tras la consolidación de la ortodoxia cristiana, lo que terminó marginando, silenciando y destruyendo cualquier otra escuela o religión que pensase diferente. De hecho esto explica parte del porqué muchos escritos sethianos solo sobrevivieron en copias enterradas o preservadas clandestinamente.
No obstante, hablar de un “final” del sethianismo solo es válido en términos institucionales. Aunque las comunidades sethianas desaparecieron como grupos visibles, muchos de sus conceptos fundamentales continuaron circulando de forma clandestina en el desarrollo del neoplatonismo tardío, tradiciones místicas medievales, herejías dualistas, cábala, y en la actualidad a través de movimientos esotéricos y filosóficos que han revivido después de casi 2.000 años gracias a nuevos descubrimientos.
- Seth como arquetipo de sublevación e iluminación divina
Primero que todo debemos entender que el Seth gnóstico no debe confundirse con el Dios egipcio del mismo nombre, pues se trata del tercer hijo de Adán y Eva, nacido tras el asesinato de Abel.
En el Génesis se le presenta escuetamente como un mero reemplazo: “Dios me ha concedido otro hijo en lugar de Abel”.
Sin embargo, para los sethianos este insignificante detalle adquiere una profundidad decisiva y poderosa, pues se deja en evidencia que aquel hijo, Seth, no pertenece a la línea de Caín ni tampoco a la de Abel.
Caín es el ser iracundo que asesina a su propio hermano a sangre fría, y que luego se va a conquistar el mundo y a fundar ciudades, es decir, instituciones que están bajo el amparo del Demiurgo, Yahvé o Jehová, el falso dios. Por su parte, Abel es una víctima sacrificada que pagó con sangre la veneración hacia esta misma entidad.
Seth, contrario a sus dos hermanos, es la semilla corregida; aquel linaje espiritual que no se doblega ante el orden del Demiurgo.
De igual manera, a diferencia de otros patriarcas bíblicos, Seth no funda una ley, no establece un pacto, no gobierna ni organiza una comunidad visible. No es legislador como Moisés, ni patriarca político como Abraham, ni restaurador del mundo como Noé, pues su figura permanece silenciosa, marginal, casi borrada del relato bíblico.
Y precisamente por ello resulta ideal para el pensamiento gnóstico. El sethianismo desconfía de toda institucionalización; no quiere seguir dogmas que impongan lo que es sagrado y lo que no, o qué mandamientos seguir o a cuál iglesia me debo doblegar, pues, para ellos, todo forma parte del gran engaño; el engaño del Demiurgo y del control arcóntico. Y siendo Seth un personaje previo a toda religión organizada, representa un estado primordial en donde el ser humano aún no era esclavo de dioses, religiones o sistemas políticos.
Seth no es venerado como persona histórica, sino como un principio espiritual, un arquetipo.
Seth representa:
- La chispa divina no mezclada con la creación del Demiurgo.
- A diferencia de Caín y Abel, Seth parece mantenerse al margen del culto en torno al Demiurgo, a quienes sus hermanos anhelaban y obedecían ciegamente.
- Seth es el humano que porta memoria del Pléroma, el linaje espiritual que no pertenece al cosmos ni a Yaldabaoth (Demiurgo).
¿Por qué Seth y no otro patriarca bíblico de mayor relevancia?
Volvemos a lo anterior:
- Seth no funda una ley como el caso de Moisés, quien trae los mandamientos de Yahvé → ley = instrumento arcóntico de control e institucionalización. Yahvé → Yaldabaoth.
- Abraham funda un pacto → pacto = jerarquía y servidumbre eterna hacia el Demiurgo.
- Noé repuebla el mundo → perpetúa el ciclo y sirve como ejemplo de sumisa devoción.
Seth es el humano antes de la prisión simbólica, antes de que figuras bíblicas como Moisés, Abraham o Noé se vendieran al Demiurgo.
Y por la mismo Seth no gobierna, no mata, no conquista. No es rey, guerrero, legislador ni sacerdote, lo que encaja con la autopercepción sethiana: "Estamos en el mundo, pero no somos parte del mundo".
En la literatura sethiana, Seth deja de ser un simple personaje genealógico para convertirse en un arquetipo espiritual. Él representa al ser humano portador de la chispa divina no contaminada por la obra del Demiurgo. Los textos hablan de la “raza de Seth”, una categoría que no debe entenderse en términos biológicos o étnicos, sino que simbólicos. Pertenecer a la raza de Seth significa poseer una afinidad interior con el Pléroma, una memoria latente del origen divino y una disposición al despertar gnóstico.
No todos los humanos son necesariamente de esta raza; muchos permanecen atrapados en la ignorancia material administrada por los Arcontes, llevando una existencia similar a la de Caín o Abel.
En los textos sethianos conservados, especialmente en el Apócrifo de Juan, la Hipóstasis de los Arcontes, el Evangelio de los Egipcios, Zostrianos, Allógenes y Las Tres Estelas de Seth, todos pertenecientes al corpus de Nag Hammadi, se articula una visión radical en la que Seth precisamente se encarna como una oposición directa y estructural al Demiurgo y a su orden cósmico, incluyendo un rechazo de las religiones institucionalizadas que le sirven y adoran, como el caso del judeocristianismo.
El historiador del siglo I Flavio Josefo aporta un testimonio particularmente significativo en sus "Antigüedades Judías", en donde recoge una tradición antigua según la cual Seth poseía un conocimiento superior relativo al orden del cosmos y a los ciclos de destrucción del mundo. Bajo este contexto, Seth y su descendencia, conscientes de que la humanidad enfrentaría cataclismos periódicos (uno por fuego y otro por agua), erigieron dos columnas o tabletas, una de piedra y otra de ladrillo, en las que inscribieron saberes esenciales para que dicho conocimiento no se perdiera con el tiempo. Estas inscripciones, afirma Josefo, contenían enseñanzas sobre los cuerpos celestes y las leyes que rigen el universo, y habrían sido preservadas en regiones montañosas para resistir los desastres venideros.
Aunque Josefo presenta este relato como una tradición ancestral más que como una afirmación doctrinal propia, su testimonio demuestra que ya en el siglo I circulaba la idea de un linaje sethiano asociado a un conocimiento primordial, anterior al diluvio y distinto del saber común de la humanidad. Esta tradición reaparece, con un marcado tono gnóstico, en el Evangelio de los Egipcios, uno de los textos sethianos mejor conservados en la biblioteca de Nag Hammadi. En este escrito, Seth es presentado no solo como un antepasado justo, sino como el depositario de una revelación procedente de las alturas, un conocimiento transmitido a su descendencia espiritual para ser preservado frente al olvido impuesto por los Arcontes. Aunque el texto no describe columnas de manera literal, sí insiste en la idea de una sabiduría secreta confiada a Seth y a su linaje destinada a sobrevivir a las catástrofes cósmicas y a las manipulaciones del Demiurgo.
El conocimiento no es aquí meramente astronómico o técnico, sino soteriológico: un saber que permite reconocer el origen pleromático del ser humano y preparar su retorno. Una concepción análoga se encuentra en el Apocalipsis de Adán, otro texto sethiano de Nag Hammadi en donde Adán, al final de su vida, le revela a Seth una enseñanza secreta destinada a ser transmitida a través de las generaciones.
- Creencias del Gnosticismo Sethiano
A) En los textos gnósticos se describe la existencia de una entidad pura y totalmente divina; el UNO o el PADRE, de quien todo emana. Esta entidad mora en un plano dimensional diferente al nuestro, el "PLÉROMA", sumido en un constante estado de introspección cósmica y auto-contemplación, más allá del tiempo, la voluntad y la materia.
B) Para manifestar y expandir su poder, el UNO crea a los EONES, que en el fondo son entidades que representan un aspecto o personalidad del UNO, teniendo un poder limitado pero suficiente para asistirlo y armonizar con él. Los EONES le sirven en su labor de configuración y mantenimiento cósmico, equilibrando al PLÉROMA como si se estuviese mirando en un espejo. Entiéndase; no son entidades separadas, son uno y el mismo, pero encarnando un atributo diferente.
C) Todos los EONES llevan la esencia divina del UNO, y se encuentran conviviendo en total armonía dentro del PLÉROMA.
D) Sin embargo, la cosa cambia cuando uno de los EONES, SOFÍA, que encarna la sabiduría y la búsqueda de conocimiento, el raciocinio propio del UNO, se cuestiona y se plantea la idea de explorar más allá del PLÉROMA, queriendo imitar al UNO.
E) Fuera del PLÉROMA nada existe. Es el CAOS absoluto. Aquí, SOFÍA se toma la libertad de moldear su propio mundo y de experimentar con su propio poder creativo.
F) El problema radica en que SOFÍA, fuera del PLÉROMA y de la armonía con el UNO y el resto de EONES, carece del poder y de la plenitud necesaria para crear algo perfecto, sagrado y divino. Ella puede crear y manifestar su poder, pero toda su creación será eventualmente imperfecta, limitada y caótica, una copia barata del verdadero PLÉROMA.
G) De esta creación surge YALDABAOTH, una entidad consciente y poderosa, casi como si se tratase de un Dios o EÓN menor.
H) SOFÍA, al percatarse de la emanación imperfecta que había originado, se vio llena de angustia al ver el resultado final, pues YALDABAOTH era una entidad poderosa y consciente, esperando despertar. En su desesperación, SOFÍA, temerosa de las consecuencias, ocultó a YALDABAOTH debajo una densa niebla, de modo que permaneciera invisible ante los demás EONES y, por supuesto, ante el UNO. Así, SOFÍA regresa al PLÉROMA, dejando a su creación en un estado gestante.
I) Posteriormente YALDABAOTH se despierta, y al "abrir los ojos", se encuentra en un vacío absoluto, sin conciencia de su origen. En su ignorancia, asume que él es la única entidad consciente y existente, pues no hay nada más que él en su entorno. YALDABAOTH no percibe límites ni presencia alguna fuera de sí mismo. El silencio absoluto que lo rodea refuerza su error inicial: cree ser el primer ser y el único "Dios". La chispa heredada de SOFÍA le otorga conciencia, creatividad y poder, pero sin memoria del PLÉROMA.
J) Impulsado por su autoafirmación y por la fuerza creativa que posee, YALDABAOTH decide explotar el CAOS, pero no para ordenar y armonizar, sino para imponer una estructura que refleje su propia dominación. YALDABAOTH, aunque ignorante, descubre que es poderoso, y quiere configurar el CAOS para someter; deseaba ser venerado y dejar una firma personal.
K) El UNO y los EONES comienzan a percibir una tensión, un desequilibrio, algo está ocurriendo fuera del PLÉROMA, una alteración cósmica imperfecta, un desajuste, una anomalía. El UNO permanece en reposo absoluto, pues no actúa ni observa, sumido en su estado de trascendencia absoluta. Fueron los EONES, especialmente SOFÍA, los que empezaron a seguir el desperfecto, con esta última asumiendo su culpa.
L) YALDABAOTH, al consolidar su dominio sobre el caos, origina el tiempo y la materia. Con este acto introduce la sucesión, el antes y después, y con ello la corrupción. Todo lo que surge bajo su orden está destinado a perecer, pues el tiempo mismo se convierte en la medida del desgaste.
M) Al intentar sostener su creación, se da cuenta de que no puede hacerlo solo. Así que de u propia sustancia psíquica emanan los ARCONTES, extensiones de su ignorancia. No son EONES, sino funciones de gobierno diseñadas para administrar regiones del cosmos físicos y mantener el orden del tiempo y la materia, reforzando la ilusión de que nada existe más allá del plano físico.
N) Los Arcontes en conjunto a YALDABAOTH crean al hombre, pero este hombre es imperfecto, inerte, vacío. Ellos reprodujeron algo que no pueden animar, como sí hacen los EONES. Crear es su manera de decir “existo”, sobre todo para YALDABAOTH que despierta en soledad.
Ñ) YALDABAOTH no puede crear perfección. No conoce el PLÉROMA. No comprende la imagen que imita. Solo puede producir forma, no plenitud. De todas maneras, esta imperfección le es útil; él se presenta ante el hombre como un Dios todopoderoso y perfecto, busca veneración y sumisión.
O) Aquí interviene SOFÍA con el afán de corregir y enmendar su error, entregándole al hombre una "chispa divina". Esta chispa, el alma, hace que los hombres puedan trascender a través de la autocontemplación y la sabiduría; la meditación y la búsqueda de conocimiento aportan al desarrollo espiritual del hombre, elevándolo tanto en vida como después de la muerte y permitiéndole su regreso al PLÉROMA. De esta manera la humanidad comprende que el mundo físico es una ilusión manejado por YALDABAOTH, ahora apodado DEMIURGO y sus ARCONTES.
P) Aquí interviene SOFÍA con el afán de corregir y enmendar su error, entregándole al hombre una "chispa divina". Esta chispa, el alma, hace que los hombres puedan trascender a través de la autocontemplación y la sabiduría. La meditación y la búsqueda de conocimiento aportan a al desarrollo espiritual del hombre, elevándolo tanto en vida como después de la muerte.
Q) Adán y Eva, como primeros ejemplares, fueron insertados con la chispa divina, despertando en ellos una conciencia latente que los vuelve superiores a sus creadores, aunque ellos aún no lo sepan.
R) Fue la SERPIENTE del Edén la que se acerca a la pareja para revelarles este conocimiento. La SERPIENTE es una manifestación o instrumento de la sabiduría (SOFÍA), y es la serpiente la que les dice que son poseedores de una chispa con la cual pueden salir de la jaula del mundo y volver al PLÉROMA. La SERPIENTE aparece porque la chispa sola no basta; Adán y Eva aún no la reconocen, y siguen venerando y temiendo del DEMIURGO por ignorancia. La SERPIENTE les despierta el recuerdo, los invita a ver y a ser como los Dioses, o más grandes aún, pues el DEMIURGO en el fondo es una entidad menor si se le compara con los EONES y el UNO. Cuando Adán y Eva comen del fruto prohibido, toman conciencia de sí mismos, de su entorno, de sus capacidades internas, de su desnudez ontológica y de que están expuestos dentro de un sistema corrompido que no es su hogar, y por ende, el DEMIURGO es una entidad regresiva y esclavista que sólo busca ser venerado.
S) Los ARCONTES, que funcionan como los guardianes de la jaula material, no percibieron la intervención ni de SOFÍA ni de la SERPIENTE, y cuando se dan cuenta ya es tarde.
[NOTA PERSONAL: Desde una lectura comparativa entre el hinduismo y la gnosis sethiana, la SERPIENTE del Edén no necesita ser entendida como un agente externo o antropomórfico, sino como una realidad interior, pues en realidad la serpiente del Edén es la KUNDALINĪ, la energía espiritual que asciende y se entrelaza por toda la columna vertebral, desde el coxis (primer chakra) hasta la coronilla (séptimo chakra), despertando así la naturaleza divina del ser humano; sus siddhis (habilidades extrasensoriales) y la posibilidad de alcanzar el estado de samādhi (unión con el universo) y mokṣa (liberación tras la muerte), es decir, el retorno a nuestro verdadero origen, y no a la tierra, concebida como una cárcel ilusoria (maya). Leída desde la gnosis, esta misma SERPIENTE explica por qué los ARCONTES no la detectan ni la impiden: no estaba en el jardín como entidad externa, sino ya en el interior del hombre como chispa latente y energía de recuerdo, de modo que el “diálogo” con ADÁN y EVA simboliza el momento en que esa fuerza interior despierta y activa la gnosis, algo imposible de controlar para los poderes que solo gobiernan la forma, la ley y la materia. De hecho, KUNDALINĪ significa "entrelazado como serpiente" en sánscrito, e históricamente se le ha retratado y simbolizado con estos animales, tanto dentro como fuera de la India. Es más, dentro de las mismas ramificaciones gnósticas tenemos a la escuela OFITA, que le rendía especial culto a las serpientes, así como a la serpiente del Edén. Esta simbología también aparece en el caduceo de Hermes, en el árbol de la vida cabalístico y en los relieves mesopotámicos].
T) Tras la revelación de la SERPIENTE, ADÁN y EVA despiertan de forma parcial y frágil: poseen gnosis incipiente, pero quedan atrapados en la reacción arcóntica que introduce vergüenza, miedo y deseo, fragmentando el despertar. Posteriormente, el DEMIURGO se enteraría de esto, reprimiendo y castigando al ser humano por querer ser como él. Esto es a lo que el Génesis se referiría con el árbol del fruto prohibido y la expulsión de la pareja del jardín del Edén, solo que, en verdad, YAHVÉ o YALDABAOTH son los villanos del relato, y no al revés como se nos ha hecho creer.
U) Tras la expulsión nacen CAÍN y ABEL, que representan dos vías fallidas de la humanidad: CAÍN encarna la línea material, dominada por la fuerza, la posesión y la violencia (el alma sucumbiendo a las pasiones físicas), mientras que ABEL encarna la línea de la sumisión y la obediencia (alineada con la Ley del Demiurgo). Ninguno sostiene la gnosis: uno la ahoga en lo terrenal, y el otro la reemplaza por obediencia ciega.
V) Al nacer Seth, Adán y Eva ya no son los seres ingenuos e inconscientes de antes, sino humanos atravesados por el despertar: conscientes de la chispa divina que habita en su interior y del engaño sostenido por el Demiurgo y sus arcontes. El contacto con la serpiente no los llevó a la caída, sino a la lucidez; a partir de ese momento, el mundo se revela como un orden falseado que exige discernimiento y no obediencia ciega. En los textos sethianos, Adán deja de ser una figura pasiva y se transforma en un maestro, en un transmisor fundamental de la gnosis que instruye a su hijo Seth desde la memoria del origen y no desde el miedo ni la culpa. Muchos de estos escritos exaltan precisamente a este Adán iluminado, portador de un conocimiento profundo sobre el mundo, el alma y el entramado del engaño cósmico. Seth, formado bajo esta guía, no es solo un descendiente biológico, sino la cristalización misma del despertar: se vuelve sabio, consciente y actúa como semilla viva de la gnosis.
W) Esa chispa divina que ahora poseen los hombres se divide en tres cuerpos o partes: hílico (material), psíquico (alma intermedia) y neumática (espíritu), y este último no perece con el paso del tiempo lineal, tampoco nace ni muere como el cuerpo físico, e incluso puede manifestarse repetidamente en distintos hombres.
X) Bajo esa concepción, la aparición de Cristo no es otra que la del propio Seth. Para los Sethianos, Cristo y Seth no son dos figuras separadas, son uno y el mismo. Jesús entregó un mensaje que buscaba exponer el engaño del orden arcóntico y del DEMIURGO, señalando un camino para el despertar interior y reactivar la gnosis dormida. Su enseñanza no apuntaba a la obediencia ni al sacrificio, sino a abrir los ojos, a provocar un quiebre interior que permitiera recordar el origen verdadero.
Y) Como era de esperar, los seres humanos, apegados y dependientes al dominio de los ARCONTES y del DEMIURGO, fueron incapaces de comprender ese mensaje. En lugar de acogerlo, lo condenaron. Con el tiempo, las enseñanzas de Jesús fueron fragmentadas, reinterpretadas y acomodadas para servir a los intereses de los poderes religiosos y políticos dominantes, los cuales, a su vez, pertenecen al propio DEMIURGO. La Biblia ortodoxa u oficial surge así como un compendio de textos intervenidos, seleccionados y modificados para sostener un sistema de obediencia y control, más preocupado de preservar la autoridad que de despertar la conciencia. La propia imagen de Jesús sería modificada; lo que se narra en el Nuevo Testamento es una mentira que plasma a Jesús como hijo del DEMIURGO, afirmando también que la salvación se alcanza únicamente a través de su persona, lo que para los gnósticos es falso. El verdadero Jesús y su verdadero mensaje es el que se encuentra en aquellas escrituras perseguidas y censuradas por la iglesia. Y como dato curioso, los escribas del Nuevo Testamento pasaron por alto un pequeño y gran detalle; Jesús en ningún verso afirma ser hijo de Yahvé... Sólo habla de un Padre.
Z) De allí que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento el DEMIURGO se presente como una entidad supuestamente todopoderosa, y ante todo colérica, que ordena nuestra sumisión absoluta. Y luego de que la chispa fuese activada al interior de todos los hombres por la serpiente del Edén, el Demiurgo se encargó de imponer dogmas y normas para frenar cualquier avance espiritual. Este DEMIURGO sería el responsable de las innumerables masacres descritas en la Biblia y de tantos pasajes abominables que no hacen más que poner en evidencia su condición de entidad imperfecta y temerosa de que se descubra la verdad. El DEMIURGO "satanizó" o demonizó a la SERPIENTE del Edén y modificó el relato bíblico a costa de amenazas, y siempre a conveniencia. Los sethianos, así como la mayoría de las ramas gnósticas, nos dicen que la historia que nos llegó a través de los relatos bíblicos nos la contaron al revés; "Dios", el DEMIURGO, YAHVÉ, es el villano, el impostor, el esclavista, mientras que la SERPIENTE es en realidad nuestro héroe y salvador, algo que calza también con los textos mesopotámicos en donde encontramos la figura de los hermanos Enlil (otro nombre del Demiurgo) y Enki (la serpiente). Por ello no resulta casual que en el Nuevo Testamento existan pasajes en los que Jesús, al hablar de su origen y de su Padre, no parezca referirse al Demiurgo. El Dios del que habla Jesús se manifiesta como una fuente de amor, benevolencia y armonía, atributos radicalmente opuestos al carácter beligerante, celoso, intolerante y autoritario de YAHVÉ. Esta diferencia no es solo de tono, sino de naturaleza: mientras el Demiurgo gobierna mediante la ley, el temor, la sangre, las amenazas y la imposición, el Padre del que habla Jesús invita al conocimiento, a la libertad interior y a la reconciliación. De allí que la iglesia, una vez institucionalizada por el DEMIURGO y sus servidores, decidiese eliminar y censurar los libros gnósticos. Y para conservar su dominio y perpetuar su poder, los ARCONTES se ocupan de mantener a la humanidad atada al plano físico, desviando su atención hacia la ilusión y el apego a lo mundano. Su estrategia consiste en anclar la conciencia en el placer inmediato, en la identificación con el cuerpo y en la satisfacción efímera, alejando al ser humano de toda búsqueda interior. Los ARCONTES actúan como fuerzas de distracción y sometimiento: fomentan el vicio, la belicosidad, la territorialidad, el orgullo, la lujuria y todas aquellas conductas que refuerzan la fragmentación y el olvido del origen. Aquello que tradicionalmente se ha llamado pecado no sería, desde esta perspectiva, una ofensa moral, sino un mecanismo de captura de la conciencia que mantiene al individuo atrapado en el ciclo de ignorancia y dependencia del orden arcóntico. Y, finalmente, dentro de esta cosmología, los planetas y constelaciones de nuestro sistema no son simples cuerpos celestes, sino que estructuras funcionales del orden arcóntico; barreras sutiles orquestadas por el DEMIURGO para custodiar y sostener su dominio. Los planetas y signos zodiacales condicionan la conciencia y regulan nuestro destino, operando como filtros que dificultan el ascenso del alma y que la mantienen apegada a la identificación con el cuerpo y la personalidad.
En síntesis, la figura de Seth se convierte en el emblema de esta escuela gnóstica porque representa al humano no domesticado por el orden material. No es un dios, ni un legislador, ni un fundador de instituciones, sino el símbolo de una humanidad que recuerda su origen trascendente, primigenio y que vive en un permanente estado de tensión con el mundo. Seth es el extranjero espiritual, aquel cuya verdadera identidad no pertenece al Demiurgo ni a los Arcontes, sino al UNO y al Pléroma del cual procede. Y el gnosticismo sethiano, en general, se erige como una de las expresiones más radicales del pensamiento religioso antiguo; confrontándose directamente con el judaísmo y el cristianismo primitivo, abrazando una filosofía helenística mucho más compleja y espiritual, y criticando el orden religioso de su época, abogando en consecuencia por un despertar que no depende de ningún salvador ni demiurgo.
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