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jueves, 28 de noviembre de 2019

El Evangelio de Judas Iscariote completo y su explicación


El Evangelio de Judas Iscariote es otro texto de suma importancia para conocer y atestiguar la filosofía gnóstica, además; es hasta la fecha la única copia sobreviviente de este Evangelio, el cual fue encontrado en la ciudad de Minya, Egipto, en 1970, redactado sobre papiro en lengua copta y encuadernado en cuero. En este texto, se nos presenta a Judas  Iscariote bajo otra perspectiva, quien jamás traicionó ni desobedeció a Jesús, al contrario, sirvió como instrumento de sus propósitos.

Según las pruebas de radiocarbono, este manuscrito data del año 280 de nuestra era, por lo tanto; se trata de un hallazgo arqueológico genuino. Sin embargo, también es importante señalar que en el año 180, es decir, 100 años antes; el sacerdote cristiano Ireneo ya advertía sobre la existencia de este libro, al cual catalogó de "hereje". Esto sirve de evidencia para argumentar que el Evangelio original de Judas es al menos 100 años más antiguo que esta copia. Otros académicos también postulan, basándose en un análisis textual de las características del dialecto y las palabras de préstamo griegas presentes, que esta copia puede ser una traducción de un manuscrito griego mucho más antiguo, que bien puede datar como mínimo del año 130.

Muchos Evangelios Apócrifos fueron censurados, perseguidos y destruidos por la iglesia cristiana, siendo también rechazados en el Concilio de Nicea (325), donde los altos poderes religiosos confeccionaron y crearon el Nuevo Testamento. Sin embargo, este libro ha podido sobrevivir a más de 1700 años y aquí lo adjunto entero. 

Cabe decir que el Evangelio de Judas es bastante complejo, además, posee grandes lagunas que impiden su correcto entendimiento. Sin embargo, ello no quiere decir que sea imposible de descifrar, de hecho, luego de un analizar su contenido y compararlo con las creencias gnósticas, su explicación resulta sencilla y reveladora.





El Evangelio de Judas es uno de los libros más polémicos que existen, perseguido por la iglesia cristiana, pero súmamente valorado para quienes buscamos la verdad y la gnosis. En sí, es bastante complejo, además, tiene varias lagunas que impiden su normal comprensión. Pero no se preocupe, que explico su significado al final de la publicación.

COMIENZA:

El relato secreto de la revelación que Jesús hizo en conversación con Judas Iscariote, una semana y tres días antes de que celebrara la Pascua. 

Cuando Jesús apareció en la tierra, hizo milagros y grandes maravillas por la salvación de la humanidad. Y dado que algunos anduvieron por el camino de la rectitud, y otros en las transgresiones, llamó a los doce discípulos. Comenzó a hablar con ellos sobre los misterios más allá del mundo y lo que sucedería en el final. Con frecuencia no aparecía ante sus discípulos como sí mismo, sino que se le veía entre ellos como un niño. Un día estaba con sus discípulos en Judea y los encontró reunidos y sentados en observancia piadosa. Cuando se aproximó a sus discípulos, reunidos y sentados y ofreciendo una oración de acción de gracias sobre el pan, él se empezó a reír. Los discípulos le dijeron: Maestro, ¿por qué te ríes de nuestra oración de acción de gracias? Hemos hecho lo correcto. Él les contestó y les dijo: “No me estoy riendo de ustedes. Ustedes no hacen esto por su propia voluntad sino porque es a través de esto que su dios recibe alabanzas”. Le dijeron: “Maestro, tu eres el hijo de nuestro dios”. Jesús les dijo “En verdad les digo, ninguna generación de los pueblos que están entre ustedes me conocerá”. Cuando sus discípulos oyeron esto empezaron a enojarse y se pusieron furiosos y comenzaron a blasfemar contra él en sus corazones. Cuando Jesús observó su falta de entendimiento, les dijo: “¿Por qué les hace enojar esta agitación? El dios que está en ustedes y que (...) les han causado enojo en sus almas. El de ustedes que sea lo suficientemente fuerte entre los humanos, que traiga al ser humano perfecto y se ponga frente a mi”. Todos dijeron: “No tenemos la fuerza”. Pero sus espíritus no tuvieron el valor de ponerse frente a él, excepto Judas Iscariote. Él fue capaz de ponerse frente a él pero no pudo verlo a los ojos, y miró hacia otro lado. Judas le dijo: “Yo sé quién eres y de dónde vienes. Eres del reino inmortal de Barbelo. Y no soy digno de pronunciar el nombre del que te ha enviado”. Sabiendo que Judas estaba reflexionando sobre algo que lo tiene exaltado, Jesús le dijo: “Retírate de los otros y te diré los misterios del reino. Es posible que tu lo alcances, pero sufrirás mucho. Porque alguien más te reemplazará, para que los doce discípulos puedan otra vez llegar a ser completos con su dios”. Judas le dijo: “¿Cuándo me dirás estas cosas, y cuándo amanecerá el gran día de luz para la generación?”. Pero cuando dijo esto, Jesús lo dejó. 

A la mañana siguiente, después de que sucedió esto, Jesús se apareció a sus discípulos nuevamente. Ellos le dijeron: “Maestro, ¿a dónde fuiste y qué hiciste mientras nos dejaste?”. Jesús les dijo: “Fui con otra generación grande y santa”. Sus discípulos le dijeron: “Señor, qué es esa gran generación que es superior a la nuestra y más santa que la nuestra, que no está en estos lugares?”. Cuando Jesús oyó esto, se rió y les dijo: “¿Por qué están pensando en sus corazones sobre la generación fuerte y santa? En verdad les digo, nadie que haya nacido en este eón verá esa generación, y ningún ejército de ángeles de las estrellas gobernará esa generación, y ninguna persona mortal por nacimiento se puede asociar con ella, porque esa generación no viene de (...) que se ha convertido en (...). La generación de personas entre ustedes es de la generación de la humanidad (...) poder, que (...los) otros poderes (...) por los cuales ustedes gobiernan”. Cuando sus discípulos oyeron esto, todos se sintieron acongojados de espíritu. No podían decir una palabra. 

Otro día vino Jesús hacia ellos. Le dijeron: “Maestro, te hemos visto en una visión, porque hemos tenido grandes sueños (...) Él les dijo: “¿Por qué ustedes (...) estaban escondidos?” Ellos le dijeron: “Hemos visto una gran casa con un gran altar dentro, y doce hombres son los sacerdotes, diríamos, y un nombre; y una multitud de gente está esperando en el altar, hasta que los sacerdotes reciben las ofrendas. Pero seguimos esperando”. Jesús dijo: “¿Cómo son los sacerdotes? Ellos dijeron: “Algunos... dos semanas; algunos sacrifican a sus propios hijos, otros a sus esposas, en alabanza y asesinato; humildad con el otro; algunos duermen con hombres, algunos cometen una multitud de pecados y hechos fuera de la ley. Y los hombres que se presentan al altar invocan tu nombre, y en toda la extensión de sus deficiencias, los sacrificios son efectuados hasta ser completados. Después de haber dicho esto, se quedaron en silencio, porque estaban perturbados. Jesús les dijo: “¿Por qué están perturbados? En verdad les digo, todos los sacerdotes que se presentan en ese altar invocan mi nombre. Nuevamente les digo, mi nombre ha sido escrito en este (...) de la generación de las estrellas a través de las generaciones humanas. Y ellas han plantado árboles sin fruto, en mi nombre, de una manera vergonzosa”. Jesús les dijo: “A esos que han visto recibiendo las ofrendas en el altar,  eso es lo que ustedes son. Ese es el dios al que sirven, y ustedes son esos doce hombres que vieron. El ganado que han visto acercar al sacrificio son todas las personas a las que han engañado frente a ese altar. (...) se pondrán de pie y harán uso de mi nombre de esta forma, y las generaciones de los justos permanecerán fieles a él. Después de eso otro hombre se pondrá de pie de entre los fornicadores, y otro de los asesinos de niños, y otro de aquellos que duermen con hombres, y de aquellos que se abstienen, y del resto de la gente de la contaminación y la iniquidad y el error, y de aquellos que dicen “Somos como los ángeles”; ellos son las estrellas que traen todo a su conclusión. Porque se le ha dicho a las generaciones humanas: “Miren, Dios ha recibido su sacrificio de las manos de un sacerdote”, es decir, de un ministro del error. Pero es el Señor, el Señor del universo, quien ordena: “En el último día serán avergonzados”. Jesús les dijo: “Dejen de sacrificar que ustedes han (...) en el altar, porque ellos están sobre sus estrellas y sus ángeles y ya han llegado a su conclusión aquí. Déjenlos ante ustedes, y déjenlos ir ( –aquí faltan como 15 renglones– ) generaciones (...). Un panadero no puede alimentar a toda la creación que está bajo el cielo. Y (...) a ellos (...) y (...) a nosotros y (...). Jesús les dijo: “Dejen de luchar contra mí. Cada uno de ustedes tiene su propia estrella y todos (aquí faltan como 17 renglones) en (...) que ha llegado a convertirse en (...primavera) porque el árbol (...) de este eón (...) por un tiempo (...) pero él ha venido a regar el paraíso de Dios, y la generación que durará, porque no sacrificará ni manchará el camino de la vida de esa generación, sino (...) por toda la eternidad. 

Judas le dijo: Jesús ¿qué clase de frutos produce esta generación?” Jesús dijo: “Las almas de todas las generaciones humanas morirán. Cuando estas personas, sin embargo, hayan completado el tiempo del reino y el espíritu las abandone, sus cuerpos morirán, pero sus almas estarán vivas, y serán llevadas a lo alto”. Judas dijo: “¿Y qué harán el resto de las generaciones humanas?” Jesús dijo: “Es imposible plantar la semilla en la roca y cosechar sus frutos. Así es también el camino de la generación manchada y corruptible. Sophia (...) la mano que ha creado a la gente mortal, para que sus almas suban a los reinos eternos de lo alto. En verdad les digo, (...) ángel (...) poder será capaz de ver que (...) aquellos a quienes (...) generaciones sagradas (...)”. Y Jesús dijo esto, se fue. 

Judas dijo: “Maestro, así como los has escuchado a todos ellos, ahora escúchame a mí también. Porque he tenido una gran visión”. Cuando Jesús oyó esto, se rió y le dijo: “Tu, espíritu decimotercero, ¿por qué te esfuerzas tanto? Pero habla, y estaré acompañándote”. Judas le dijo: “En la visión me vi a mí mismo mientras los doce discípulos me apedreaban y me perseguían duramente. Y También llegué al lugar donde (...) tras de ti. Vi una casa y mis ojos no podían abarcar su tamaño. Había grandes gentes rodeándola, y esa casa tenía un tejado de vegetación, y en medio de la casa estaba una multitud diciendo: “Maestro, llévame junto con esta gente”. Jesús respondió y dijo: “Judas, tu estrella te ha extraviado”. Y continuó: “Ninguna persona que ha nacido mortal es digna de entrar a la casa que has visto, pues ese lugar está reservado para los santos. Ni el sol ni la luna gobernarán ahí, ni el día, pero lo santo siempre morará ahí, en el reino eterno con los santos ángeles. Mira, te he explicado los misterios del reino y te he enseñado sobre el error de las estrellas; y (...) enviarlo (...) en los doce eones”. Judas dijo: “Maestro, podría ser que mi semilla está bajo el control de los que gobiernan?” Jesús le contestó y le dijo: “Ven, para que yo (faltan dos renglones) pero que tu te lamentarás mucho cuando veas al reino y toda su generación”. Cuando oyó esto, Judas le dijo: “¿Cuál es el bien que yo he recibido? Pues tu me has apartado de todas las generaciones.” Jesús le contestó y dijo: “Tu te convertirás en el decimotercero, y serás maldecido por otras generaciones, y tu llegarás a gobernar sobre ellos. En los últimos días maldecirán tu ascendencia a la generación sagrada.” Jesús dijo: “Ven para que te enseñe sobre los secretos que ninguna persona ha visto jamás. Porque existe un reino grande y sin fronteras, cuya extensión no ha visto ninguna generación de ángeles, y en el que hay un Espíritu grande e invisible, que no ha visto el ojo de un ángel que ningún pensamiento del corazón ha abarcado y que nunca fue llamado por ningún nombre. Ahí apareció una nube luminosa. Y dijo Jesús: “Que exista un ángel para ser mi ayudante”. Un gran ángel, el Auto-generado, emergió de la nube. A causa de él, otros cuatro ángeles se formaron de otra nube, y se convirtieron en ayudantes del Auto-generado angélico. “Que (...) aparezca, (...) y apareció (...). Y creó la primera luminaria para que reinara sobre él. Dijo: “Que los ángeles existan para servirlo”, y miríadas de ángeles sin número empezaron a existir. Dijo: “Que exista un eón iluminado”, y comenzó a existir. Creó a la segunda luminaria para reinar sobre él, junto con miríadas de ángeles sin número, para ofrecer servicio. Así es como creó al resto de los eones iluminados. Los hizo reinar sobre él y creó para ellos miríadas de ángeles sin número, para ayudarlos”. “Adamas estaba en la primera nube luminosa que ningún ángel ha visto entre todos aquellos llamados “Dios”. Él (...) que (...) la imagen (...) y a la semejanza de este ángel. Hizo a la incorruptible generación de Seth aparecer (...) los doce (...) los veinticuatro (...). Hizo aparecer setenta y dos luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu. Las mismas setenta y dos luminarias hicieron aparecer 360 luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu, de modo que su número fuera cinco para cada una”. “Los doce eones de las doce luminarias constituyen su padre, con seis cielos para cada eón, para que haya setenta y dos cielos para las setenta y dos luminarias, y por cada una de ellas, cinco firmamentos, para un total de 350 firmamentos. Se les dio autoridad, y después de eso también espíritus vírgenes, para gloria y adoración de todos los eones y los cielos y sus firmamentos”. “La multitud de esos inmortales se llama cosmos –es decir, perdición– por el Padre y las setenta y dos luminarias que están con el Auto-generado y sus setenta y dos eones. En él apareció el primer humano con sus poderes incorruptibles. Y el eón que apareció con su generación, el eón en el que están la nube del conocimiento y el ángel se llama El (...) eón (...) después de eso (...) dijo: Que los doce ángeles reinen sobre el caos y el inframundo. Y de la nube apareció un ángel cuyo rostro relampagueaba con fuego y cuya apariencia fue manchada con sangre. Su nombre era Nebro, que significa rebelde; otros le llamaban Yaldabaoth. Otro ángel, Saklas, también apareció de la nube. Y Nebro creó seis ángeles –y también Saklas– para ser ayudantes, y éstos produjeron doce ángeles en el cielo, cada uno recibiendo una porción en los cielos. Los doce gobernantes hablaron con los doce ángeles: “Que cada uno de ustedes (...) y que (...) generación (falta un renglón) ángeles. El primero es Seth, llamado Cristo. El segundo es Harmathoth, llamado (...) El tercero es Galila. El cuarto es Yobel. El quinto es Adonaios. Estos son los cinco que reinaron sobre el inframundo, y primero sobre el caos. Ordenó entonces Saklas a sus ángeles: “Vamos a crear a un ser humano a semejanza y a imagen”. Moldearon a Adán y a su esposa Eva, que se llama, en la nube, Zoe. Porque por este nombre todas las generaciones buscan al hombre, y cada uno de ellos llama a la mujer con estos nombres. Y Sakla no excepto (...) las generaciones... este (...). Y el gobernante dijo a Adán: Vivirás muchos años con tus hijos. Judas dijo a Jesús: “¿Cuál es la extensa duración de tiempo que vivirá el ser humano?” Jesús dijo: “¿Por qué te preguntas sobre estas cosas, que Adán, con su generación, ha vivido su plazo de vida en el sitio donde ha recibido su reino, con longevidad, con su gobernante?” Judas dijo a Jesús: “¿Muere el espíritu humano?” Jesús dijo: “Por eso Dios ordenó a Miguel dar los espíritus a las personas como préstamo, para que ofrecieran servicio, pero el Grande ordenó a Gabriel otorgar espíritus a la gran generación que no tiene gobernante, es decir, el espíritu y el alma. Por tanto, el resto de las almas (falta un renglón). “(...) luz (faltan renglones) alrededor (...) que (...) espíritu que está dentro de ustedes mora en esta carne entre las generaciones de los ángeles. Pero Dios hizo que el conocimiento fuera dado a Adán y a aquellos que estaban con él, para que el rey del caos y el inframundo no lo rigieran sobre ellos”. Judas dijo a Jesús: “¿Y qué harán esas generaciones?” (...) Jesús dijo: “En verdad te digo, por todos ellos las estrellas hacen que se completen las cosas. Cuando Saklas complete el tiempo que se le ha asignado, su primera estrella aparecerá con las generaciones, y terminarán lo que dijeron que harían. Entonces fornicarán en mi nombre y matarán a sus hijos y ellos y (faltan alrededor de seis y medio renglones) mi nombre y él (...) su estrella sobre el decimotercer eón”. Después de eso, Jesús se rió. Judas dijo: “Maestro, ¿por qué te ríes de nosotros?” Jesús respondió y dijo: “No me estoy riendo de ustedes, sino del error de las estrellas, porque estas seis estrellas vagan entre estos cinco combatientes, y ellas serán destruidas junto con sus criaturas”. Judas dijo a Jesús: “¿Qué harán aquellos bautizados en tu nombre?” Jesús dijo a Judas: “En verdad te digo, Judas, este bautismo (...) mi nombre (faltan cerca de nueve renglones) a mí. En verdad te digo, Judas, aquellos que ofrezcan sacrificios a Saklas (...) Dios (faltan tres renglones) todo lo que es maligno. 

Pero tu excederás a todos ellos. Porque tu sacrificarás al hombre que me reviste”. Ya tu cuerno ha sido levantado Tu furia ha sido suavizada Tu estrella ha brillado intensamente Y tu corazón ha (...) “En verdad (...) tu último (...) llegado a ser (faltan cerca de dos renglones y medio), lamentan (faltan cerca de dos renglones) el que gobierna, porque éste será destruido. Y entonces la imagen de la gran generación de Adán será exaltada, porque antes que el cielo, la tierra y los ángeles, esa generación, que es de los reinos eternos, existe. Mira, ya se te ha dicho todo. Levanta tus ojos y mira a la nube y a la luz dentro de ella y a las estrellas que la rodean. La estrella que guía a las otras es tu estrella”. Judas levantó sus ojos y vio la nube luminosa, y entró en ella. 

Aquellos que estaban en el suelo escucharon una gran voz que venía de la nube, diciendo (...) gran generación (...) imagen (faltan cerca de cinco renglones). (...) Sus sumos sacerdotes murmuraban porque él había entrado en el cuarto de los invitados para hacer su oración. Pero algunos escribas vigilaban cuidadosamente para arrestarlo durante la oración, porque tenían miedo del pueblo, porque era considerado por todos como un profeta. Se acercaron a Judas y le dijeron: “¿Qué estás haciendo aquí? Tú eres un discípulo de Jesús”. Judas les respondió como ellos querían. Y recibió algo de dinero y se los entregó.

FIN.



EXPLICACIÓN:

El Evangelio de Judas es bastante complejo, además, posee grandes lagunas que impiden su correcto entendimiento. Sin embargo, ello no quiere decir que sea imposible de descifrar, de hecho, luego de un analizar su contenido y compararlo con las creencias gnósticas, su explicación resulta sencilla y reveladora.

Pero antes de pasar a la explicación, me gustaría decir que es muy importante conocer en detalle las creencias Gnósticas, lo cual ayudará también a la comprensión de los textos apócrifos. Es por ello que lo invito a hacer click en el siguiente enlace:


El Evangelio de Judas Iscariote tiene mucha relación (aunque es mucho menos explícito) con el "Evangelio Apócrifo de Juan", el cual usted puede leer haciendo click aquí abajo:


El principal mensaje del Evangelio de Judas Iscariote, A GRANDES RASGOS, es hacernos entender que Jesús le había encargado a Judas, la misión de traicionarlo por el bien de la salvación. Porque a través de la muerte, Jesús pudo abandonar su caparazón corporal y regresar al verdadero reino divino. Judas le pregunta a Jesús cuál es la consecuencia de tal acto, y Jesús respondió abiertamente que todo el mundo lo odiaría y lo condenaría para siempre, pero, como un ser iluminado; él también entraría en el verdadero reino divino. Cabe recalcar que el dios verdadero aquí no es el "Dios judío" o "Yahvé", sino una entidad muy superior. Partamos por uno de los pilares fundamentales dentro de la creencia gnóstica: para los Gnósticos, Yahvé es en realidad el verdadero enemigo de la humanidad: un dios destructor e imperfecto, a quien apodan "El Demiurgo" o "Yaldabaoth"Los gnósticos sabían que la Biblia hebrea, es decir; el antiguo testamento, se encuentra repleto de genocidios, infanticidios, masacres, sacrificios, actos de barbaridad y conductas tiránicas: todas cometidas y protagonizadas por Yahvé. Este dios no refleja la pureza, divinidad y amor que debería tener un dios supremo, al contrario: refleja justamente las maldades y horrores de un dios imperfecto y malicioso, por ello también los gnósticos se niegan a aceptar que Yahvé sea el padre de Jesús. El padre de Jesús es un dios de amor y misericordia al que llaman: "El Uno" o "Dios Padre", y este dios envió a Jesús precisamente para encomendar los errores del Demiurgo (que es un dios menor) y corregir a los hombres que se han enmendado a su voluntad. 

Otro de los puntos principales del Evangelio, es hacernos entender que existen dos tipos de hombres: aquellos conscientes de su origen divino y que tienen la capacidad de entender que no somos únicamente seres de carne y hueso (a la que pertenecería Judas), y aquellos que se han desviado del camino de la perfección; atándose a un mundo material y de falsas doctrinas.

El autor también nos dice que el verdadero Dios se presenta como una "nube luminosa de luz", y que vive en un reino imperecedero, lo cual también se nos dice en el Evangelio Apócrifo de Juan.

También, el texto nos dice que al principio de los tiempos, Dios creó un grupo de ángeles y un grupo de dioses inferiores (los EONES). Uno de estos ángeles era Adamas, creado a la imagen de Dios. Doce ángeles estaban dispuestos a "nacer para gobernar sobre el caos y el inframundo". Los ángeles de la creación se encargaron de crear un cuerpo físico para Adamas, que se conoció más tarde como el primer hombre, Adán, y fue enviado a la Tierra. Con el tiempo, la humanidad comenzó a expandirse y a ser fructífera. Pero, gradualmente, los hombres también comenzaron a olvidar sus orígenes divinos, y algunos de los descendientes de Adán (Caín y Abel) se vieron envueltos en un asesinato y otros actos. La semilla del hombre se fue manchando, incluso, los humanos concluyeron que el universo físico era imperfecto, obra de un dios imperfecto. Este dios imperfecto (Yahvé) comenzó a regir a los hombres y los adoctrinó bajo una religión, por lo tanto, éstos se olvidaron del verdadero dios que rige el Universo. Sin embargo, también hubo generaciones de hombres que no se olvidaron de sus raíces, y que funcionaron como ancestros espirituales, manteniéndose fieles, entre ellas la generación de Seth, con la que el mismo Jesús se identificaba. Jesús veía en Judas muchos aspectos de Seth, aunque él no lo notase. Milenios más tarde, Jesús fue enviado a la Tierra como el Hijo del Dios verdadero, y no de uno de los dioses menores (en la escala jerárquica, Yahvé o el Demiurgo es el dios menor de todos los dioses menores). La misión de Jesús era enmendar los errores del Demiurgo y romper las leyes judías impuestas por este dios malicioso en el Antiguo Testamento (esa fue una de las principales causas por la que los judíos odiaron a Jesús). Por otro lado, Jesús también quizo mostrar que la salvación radica en conectarse con el Dios que existe dentro de todos nosotros, ya que todos conservamos la semilla de divinidad en nuestro interior. Al abrazar al Dios interno, el hombre puede regresar al reino imperecedero, y así desligarse de este mundo material. 

El Evangelio de Judas Iscariote nos dice que 11 de los discípulos que Jesús eligió para difundir su mensaje, terminaron malinterpretando los principios centrales de su enseñanza: ellos estaban obsesionados con el mundo físico de los sentidos, con el mundo material, ignorando el mundo espiritual y los conocimientos que hay más allá. El texto también evidencia que sus discípulos (al igual que los judíos), continuaron practicando sacrificios religiosos de animales, lo cual no complacía al dios verdadero sino que al dios menor, a Yahvé, y a su legión de "arcontes", esto no ayudaba a fomentar una conexión con el Dios verdadero (Esto también prueba que Yahvé era un dios que disfrutaba de sacrificios, al igual que otras deidades, tales como Baal o Moloch, un dios divino no pediría sacrificios de carne de ningún tipo, ya que además se entrelazan con el mundo físico). Los otros 11 discípulos también tomaron erróneamente que los mártires en el nombre de Cristo serían resucitados corporalmente, señalando también que tampoco comprenderían el verdadero significado de "comer la carne y beber la sangre de Cristo".

En contraste, Jesús le enseñó a Judas el verdadero significado de la vida. Jesús le dijo a Judas que él tiene la capacidad de poder conectar con su Dios interno y entrar en el reino imperecedero cuando muera, a diferencia de los otros 11 discípulos, quienes no podrán entrar en el reino de Dios y morirán tanto espiritual como físicamente al final de sus vidas. 

Jesús le advierte a Judas sobre las consecuencias de este acto: "Serás maldecido por generaciones", pero luego agregó: "Vendrás a gobernarlos" y "Los superarás a todos, porque sacrificarás al hombre que me viste", "En los últimos días maldecirán tu ascenso a la sagrada generación". Esto es muy importante ya que en el fondo, se nos dice que no hubo "traición" sino que un acto premeditado por el mismo Jesús. En este sentido, Judas fue instrumento divinamente designado para tal propósito, y que jamás hubo una real "traición", es por ello que Jesús le dice que "ascenderá" aunque otros no comprendan el porqué. Judas cumplió con un propósito, quizá lo hizo contra su voluntad, pero siempre siendo leal a su señor, ya que sin Judas no hubiera acontecido ni pasión, ni resurrección, ni nada. Por eso Jesús le advierte que "será maldecido por generaciones" y que muchos "maldecirán su ascenso", ya que lo verán como un "traidor", cuando en el fondo fue un instrumento que sirvió la voluntad de Jesús. 

El último párrafo es muy aclarador, se nos dice que Judas, luego de las visiones y de haber entrado a la nube, acude ante los escribas y fariseos opositores a Jesús, éstos, sorprendidos de tal actitud lo reprenden, diciendo: "¿Qué estás haciendo aqui? Tú eres un discípulo de Jesús". Sin embargo, Judas obedece la voluntad de su señor y lo entrega, a cambio, los judíos le dan unas monedas. Nótese que el texto dice: "Judas les respondió como ellos querían", ya que Judas sabía que los judíos tenían la intención de capturar y asesinar a Jesús, y que el testimonio de uno de sus propios discípulo sería pieza clave para saber dónde se encontraba, y así poder apresarlo. El texto nos da a entender que Judas no se defendió ni dio explicaciones ante los judíos, únicamente se limitó a dar la información que ellos precisaban. El final es repentino y con pocas especificaciones en cuanto a diálogo, más que el: “¿Qué estás haciendo aquí? Tú eres un discípulo de Jesús”. Judas les respondió como ellos querían. Y recibió algo de dinero y se los entregó.

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