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jueves, 23 de abril de 2020

El Evangelio Apócrifo de María Magdalena (completo + explicación)


Escrito a mediados del siglo I; El Evangelio Apócrifo de María Magdalena estuvo desaparecido durante casi 2.000 años, hasta que finalmente fue descubierto a fines del siglo XIX en Akhmim, Alto Egipto, junto con otras obras gnósticas tales como; el "Evangelio Apócrifo de Juan", "La Sofía de Jesucristo" y un resumen de la "Ley de Pedro". El documento fue comprado en El Cairo por un erudito alemán, el Dr. Carl Reinhardt en 1896,  y luego trasladado a Berlín.

El Evangelio de María Magdalena se encuentra escrito en dialecto copto, y posteriormente se encontraron dos versiones más pero en griego. Su contenido resulta ser muy revelador e interesante, sobretodo si ya comprendemos la cosmovisión de la tradición gnóstica; ya que en este texto, Jesús nuevamente dice que el camino a la salvación se encuentra dentro de nosotros mismos, y que debemos evolucionar internamente para alcanzar el conocimiento divino que nos llevará a la vida eterna, por ende, enseña que no existe el pecado y que los hombres podrán desprenderse de la oscuridad e ignorancia solo cuando aprendan a no aferrarse al mundo material. En el texto también se exhibe la ignorancia de sus 12 discípulos y el favoritismo de Jesús por María Magdalena, a quien le reveló estas palabras.


Prefacio: Explicación del Evangelio de María Magdalena

Considero personalmente, y como recomendación; que leer este prefacio será sumamente importante para comprender el Evangelio Gnóstico de María Magdalena, y entender su real significado, el cual puede ser difícil de captar debido a que se encuentra camuflado bajo teología cristiana. Recordemos que los Gnósticos tomaron algunas creencias cristianas para explicar su propia cosmología religiosa y espiritual, y es por ello que fueron perseguidos y censurados por la iglesia, ya que los gnósticos no se apegaban a las enseñanzas establecidas por el dogma cristiano, y de hecho, podemos encontrar paralelismos con el Platonismo y el Budismo. Al hacer un análisis profundo del texto podemos extraer los siguientes mensajes:

  • Jesús presenta una enseñanza radical, en donde expone nuevamente que el camino a la salvación es el conocimiento espiritual y el desarrollo interno.  
  • Por lo tanto, rechaza su sufrimiento y su muerte como supuesto camino hacia la salvación.
  • Jesús dice que el verdadero pecado ocurre cuando los  seres humanos no despiertan su conocimiento interior, y por ende; sus almas quedan atadas al mundo material, que es imperfecto y mundano. Esto impide la evolución de los hombres y su acercamiento a la verdad.
  • Se infiere que María Magdalena no era una prostituta, sino una mujer muy inteligente a quien Jesús escogió para enseñarle estas palabras, que eran desconocidas para el resto de sus discípulos.
  • Impulsa el protagonismo y liderazgo de las mujeres en una sociedad meramente patriarcal.
  • Exhibe la comprensión limitada y falso orgullo de los 12 discípulos, invitando al lector a hacerse la siguiente pregunta; ¿qué tipo de evangelio predicarán discípulos tan orgullosos e ignorantes? ¿será que predicaron las verdaderas palabras de Jesús? ¿o solo lo que pudieron interpretar y entender?
  • Del mismo modo nos dice que la divinidad y la verdad se encuentran dentro de nosotros, y no en ningún lider religioso u otro hombre.

Como se pierden las primeras seis páginas, el evangelio se abre en medio de una escena que retrata una discusión entre Jesús  y sus discípulos después de la resurrección. Jesús está respondiendo preguntas sobre el fin del mundo material y la naturaleza del pecado. Les enseña que en la actualidad todas las cosas, ya sean materiales o espirituales, están entrelazadas entre sí. Pero que al final de los días eso no ocurrirá, ya que cada naturaleza volverá a su propia raíz, a su propio estado y a su propio origen. Pero mientras tanto, la naturaleza del pecado está ligada a la naturaleza de la vida en este mundo mixto. Las personas pecan porque no reconocen su propia naturaleza espiritual y, en cambio, aman la naturaleza exterior que las engaña y las lleva a la enfermedad y la muerte. La salvación se logra descubriendo dentro de uno mismo la verdadera naturaleza espiritual de la humanidad, y superando las trampas engañosas de las pasiones corporales y del mundo. Jesús concluye esta enseñanza con una advertencia contra aquellos que engañarían a los discípulos para que sigan a algún líder o algún conjunto de reglas y leyes. En su lugar, deben buscar al hijo de la verdadera humanidad dentro de sí mismos y obtener la paz interior. Después de comisionarlos a salir y predicar, Jesús se va.

Sin embargo, los discípulos comienzan a lamentarse por no haber entendido el mensaje de Jesús, excepto María, quien se pone de pie para consolar y explicarle al resto lo que Jesús quizo decir, además de contarles unas palabras que su maestro personalmente le enseñó sobre la naturaleza de la profecía, el ascenso del alma a su descanso final, la batalla contra los poderes malvados e ilegítimos del mundo, que buscan mantener al alma alejada de su naturaleza espiritual, entre otros temas.

Pero cuando termina su relato, dos de los discípulos la desafían inesperadamente. Andrés la objeta de que su enseñanza es extraña y se niega a creer que provenga de Jesús. Pedro también la confronta, negando que Jesús alguna vez le haya dado este tipo de enseñanzas tan avanzadas a una mujer, cuestionándose también el hecho de que Jesús podría haberla preferido a ella. 

Gravemente sorprendida, María comienza a llorar ante la acusación de Pedro y Andrés. Levi interviene rápidamente en su defensa, señalando la gravedad de acusar a María como si fuese un enemigo, diciendo que "deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos", y que "en lugar de discutir entre nosotros, debemos salir y predicar el evangelio como el Salvador nos lo ordenó". 

La historia termina aquí, pero la controversia está lejos de resolverse. Andrés y Pedro, al menos, y probablemente también los otros discípulos temerosos, no han entendido las enseñanzas del Salvador y se sienten ofendidos por la aparente preferencia de Jesús por una mujer sobre ellos. Su comprensión limitada y falso orgullo hacen que les sea imposible comprender la verdad de las enseñanzas del Salvador. El lector debe preguntarse y preocuparse: ¿qué tipo de evangelio predicarán discípulos tan orgullosos e ignorantes? como mencioné anteriormente. 

Recordemos que para los Gnósticos, el dios judío Yahvé, es decir, la deidad de Moisés y del Antiguo Testamento; era un ser misántropo, maligno, sanguinario y destructor, al que llaman "El Demiurgo" y "Yaldabaoth", y que Jesús fue enviado por el verdadero Dios Padre para dar un mensaje de espiritualidad al mundo, bastante similar al mensaje entregado por Platón y Buda. Este mensaje tenía como objetivo enmendar los errores del Demiurgo y de sus seguidores, y concentrarse en buscar el conocimiento interior, es decir, la gnosis, la cual sería el único camino para la vida eterna. Es por ello que en los tratados gnósticos siempre se niegan las enseñanzas típicas de la iglesia cristiana, razón por la cual fueron censurados y perseguidos. Si usted desea saber todas las características y creencias religiosas del gnosticismo, haga click en el siguiente enlace: 



El Evangelio Apócrifo de María Magdalena 





La materia y el mundo 


[...] entonces, ¿será destruida o no la materia? El Salvador dijo: «Todas las naturalezas, todas las criaturas vivias y todas las cosas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez cuando regresen a su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza. Quién tenga oídos para escuchar, que escuche. 

La materia y el pecado 

Pedro le dijo: «Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo: «No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto que el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz». Prosiguió todavía y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender que comprenda. La materia engendró una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía con la naturaleza, y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche. 

Últimos preceptos y el conocimiento interior

Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo: «La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, belo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como un legislador, para que no seáis atenazados por ella». Dicho esto, se fue. 

Intermedio; los discípulos están confundidos:

Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?». Entonces María Magdalena se levantó, los saludó a todos y le dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, María convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras de Jesús. 

Sin embargo, Pedro dijo: «María, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no; aquellas que nosotros no hemos escuchado». María respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare». Entonces comenzó el siguiente relato: 

Palabras de María Magdalena:

Visión de María «Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: «Señor, hoy te he visto en una visión». Él respondió y me dijo: «Bienaventurada eres, pues no te has perturbado al Verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro». Yo le dije: «Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?». El Salvador respondió y dijo: «No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos, y él es el que [...]». [Laguna: faltan las páginas 11-14]. 

Analogía de la ascensión del alma 

[...] a él, y la Concupiscencia dijo: «No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?». El alma respondió diciendo: «Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Te serví como prenda y no me conociste». Una vez dicho esto, el alma se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia. Esta interrogó al alma diciendo: «¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues». El alma dijo: «¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero he sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales como en las cosas celestiales». 

Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas. La primera forma es la oscuridad; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la sabiduría insensata de la carne; la séptima, la sabiduría iracunda. Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma: «¿De dónde vienes, asesino de hombres? ¿A dónde vas, dueña del espacio?». El alma respondió diciendo: «Lo que me ata ha sido matado, y lo que me atenaza ha sido aniquilado, mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. En un eón fui liberado de un mundo, y también de la cadena del olvido, que es transitoria. A partir de este momento alcanzaré el resto del tiempo, una temporada, un eón, en silencio.

Conflicto con los otros discípulos

Luego de haber hablado, María se quedó en silencio, ya que fue hasta este punto que el Salvador había hablado con ella. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que María ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respaldó las palabras de Andrés e interrogó a María acerca del Salvador: «¿Realmente habló Jesús en privado con una mujer, y no abiertamente con nosotros? ¿Debemos dar la vuelta o escucharla? ¿La prefería a ella antes que a nosotros? Entonces María se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he inventado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador? Entonces Leví intervino y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo luchando contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos la palabra, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador». Luego que Leví hubo dicho estas palabras, se pusieron en camino para anunciar y predicar. 

El evangelio según María Magdalena.


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