> Funeral Vudú: La Alegoría de la Caverna de Platón

miércoles, 6 de mayo de 2020

La Alegoría de la Caverna de Platón


El filósofo Platón es por lejos uno de los más grandes genios de toda la historia, y a pesar de haber vivido hace más de 2.400 años; su pensamiento y sus enseñanzas siguen siendo impartidas en todo el mundo, ya que tienen un valor incalculable y un mensaje súmamente vigente y significativo. Es por ello que Platón trascendió la muerte para convertirse en uno de los hombres más influyentes de todos los tiempos.

Platón, a quien sus discípulos llamaban "El Divino", llegando a obtener casi una imagen mesiánica; revolucionó completamente todo el campo de la filosofía, la psicología y el pensamiento humano. La versatilidad de sus talentos y la originalidad de sus logros lo transformaron en el principal erudito y pensador de Occidente, cimentando también las bases de la filosofía, la espiritualidad, la democracia y la ciencia, además, fundó su propia escuela (La Academia) que funcionó por casi mil años.

Y en este sentido, es necesario y casi obligatorio tener que estudiar una de sus más célebres y destacadas enseñanzas: "La Alegoría de la Caverna", un relato que refleja que nuestra realidad es la mera ilusión provocada por una percepción limitada de lo que supuestamente comprendemos, por ende; nos aferramos a vivir inconscientemente en una manipulación de nuestra propia existencia, limitándonos el acceso de cualquier verdad mayor.



Para el filósofo alemán, Arthur Schopenhauer, un genio obtiene el conocimiento de manera intuitiva, inmediata, directa, sin intermediación ni necesidad de preparación alguna, puesto que su condición de posibilidad es una especial disposición de inteligencia. Precisamente, esa es la descripción más exacta para referirnos a Platón; un verdadero genio. Platón nació en el año 427 a.n.e. Fuentes antiguas lo describen como un niño brillante que sobresalía profusamente en sus estudios, elogiado siempre por su rapidez mental, gran elocuencia y modestia. Se instruyó en diversas áreas tales como la gramática, la política, las matemáticas, la música, la antropología, la metafísica, la sociología y la filosofía. En su juventud fue discípulo de otro genio innato; Sócrates, además de verse influenciado también por Pitágoras; ambos cimentaron su pensamiento tanto esotérico como exotérico. Platón viajó a Egipto, Italia y Libia para seguir ampliando sus conocimientos, como era común que hicieran los sabios de aquel entonces. También se considera que Platón fue fundador de la espiritualidad en Occidente, y que incluso su pensamiento tiene paralelismos con las doctrinas enseñadas por el hinduismo y el budismo. En Grecia, como ya he mencionado, fundó La Academia; considerada la primera universidad del mundo. 

Blavatsky afirma que Platón fue un hombre muy evolucionado en el sentido espiritual, mental y psíquico, y sin dudas no se equivocaba.


La Alegoría de la Caverna: Esta narración se encuentra en una de las principales obras de Platón; "La República", escrita en el año 380 a.n.e. La República es una pieza muy escencial dentro de la filosofía de Platón, centrada en cómo las personas adquieren conocimiento sobre la belleza, la justicia, la política,  la filosofía, el bien y la realidad. 

Platón era estudiante de Sócrates e intentaba transmitir la verdad real que Sócrates había enseñado. Sócrates sabía la verdad real, porque su cerebro correpsonde al de un ser humano avanzado, lo que le permitió hablar con autoridad, como un verdadero mensajero. Sócrates no dejó escritos de sus enseñanzas, por lo que Platón intentó hacerlo. Sócrates enseñó a la juventud de Grecia que la vida mortal en la Tierra podría no ser exactamente lo que perciben nuestros cinco sentidos, y es aquí cuando Platón intentó transmitir la enseñanza de Sócrates en la alegoría de la cueva.

La alegoría de su obra utiliza la metáfora de unos prisioneros encadenados en la oscuridad de una cueva, lugar en donde han permanecido desde siempre. Los prisioneros están sujetos de tal manera que no pueden observar otra cosa que una pared en blanco que tienen por delante, ya que no pueden moverse, caminar ni girar la cabeza. Detrás de ellos existe una llama o especie de fogata que brinda un poco de iluminación, y su principal característica es que puede proyectar cualquier tipo de sombra que pase por delante de ella, de modo que éstas se reflejan en la pared blanca que miran los prisioneros. Dentro de la misma cueva existe otro grupo de hombres, pero éstos son hombres libres, o bien podríamos decir que son los responsables de esclavizar al resto. Los prisioneros jamás han visto a los hombres libres, ni tampoco saben que existen ya que se posicionan a sus espaldas, junto a la fogata. Los esclavistas disponen de miles y miles de títeres o figuras con toda clase de formas, ya sea de humanos, animales u objetos; los cuales posicionan por delante del fuego para que sus sombras sean proyectadas en la pared blanca. Por lo tanto, en su desconocimiento e incapacidad de poder discernir; los prisioneros creen que las sombras proyectadas enfrente de ellos son completamente reales, y por ende; creen que todo lo que observan es real, sin tener la menor noción de que solo son ilusiones creadas por otros hombre que desean tenerlos controlados y sumisos, incluso, de vez en cuando; se les ofrecen premios por mantener esta conducta. Además, la reverberación que existe dentro de la cueva genera la ilusión de que cualquier sonido emitido en su interior provendría de las sombras, como si estuvieran hablando y manifestándose. Los prisioneros desconocen por completo que están viviendo una simple ilusión creada por otras personas, al contrario, se encuentran totalmente convencidos de que lo que están viendo es real, llegando incluso a desconocer su posición como prisioneros. Tampoco tienen el interés, ni la determinación ni el conocimiento necesario para romper sus cadenas y huir de la cueva, en donde efectivamente les espera una realidad completamente diferente. Quien por algún motivo logre escapar de la cueva, se verá enfrentado a un mundo nuevo, y verá cómo todas y cada una de las estructuras que creyó y sostuvo anteriormente se desmoronan, ¿por qué? porque descubre que fueron mentiras e ilusiones. El hombre que ahora es libre intentará volver a la cueva para alertar a sus compañeros que aún permanecen "dormidos", pero solo recibirá humillación y rechazo, puesto que nadie le creería semejante historia. 

Esta alegoría se creó para poder demostrar las dificultades de alcanzar un espíritu libre, justo e intelectual, y argumentar principalmente que la realidad ante nuestros ojos puede ser perfectamente manipulable, impuesta y controlada por otras personas, lo que nos confina a la eterna ignorancia, incredulidad e ilusión, puesto que nuestra existencia responde a estructuras proyectadas por personas que desean que creamos en lo que ellos quieran, sin salirnos de sus normas. 

Cuando pienso en la Alegoría de la Caverna pienso ineludiblemente en la película Matrix, puesto que el film de las hermanas Wachowski  se basa plenamente en la obra de Platón, y nos muestra un sinnúmero de referencias al respecto, como por ejemplo en una de las escenas expositivas más fascinantes de la memoria cinematográfica, cuando Morfeo le hace a Neo una importante pregunta:

“¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.”

Ambas historias son un intento de explicar cómo una percepción limitada puede sesgar la comprensión de la realidad y, en consecuencia, limitar el acceso o la comprensión de cualquier verdad mayor.


Primero adjuntaré la alegoría original escrita por Platón, y luego, la explicación e interpretación de la misma. 

La Alegoría de la Caverna de Platón


-Ahora, continué, imagínate nuestra naturaleza, por lo que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. 

Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura, por donde entra la luz del sol. Estos sujetos se encuentran encadenados a esta cueva desde el momento de sus nacimientos; se les inmovilizan las piernas y el cuello de tal manera que no puedan ni cambiar de sitio ni girar la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos. 

A sus espaldas emana una luz que viene de un fuego encendido a una cierta distancia detrás de ellos, sobre una eminencia del terreno. Entre ese fuego y los prisioneros, hay un camino elevado, a lo largo del cual debes imaginar un pequeño muro, semejante a las barreras que los actores levantan entre ellos y los espectadores, y por encima de las cuales muestran sus prodigios. 

-Ya lo veo, dijo. 

-Piensa ahora que a lo largo de este muro, otros hombres llevan objetos de todas clases, figuras de hombres y de animales, de madera y de piedra, de mil formas distintas. Entonces, ellos hacen aparecer estas figuras por encima del muro. Naturalmente entre los hombres, unos hablan y otros no dicen nada. 

-Es esta una extraña escena y unos extraños prisioneros, dijo. 

-Se parecen a nosotros, respondí. Y ante todo, ¿crees que en esta situación, los prisioneros verán otra cosa de sí mismos y de los que están a su alrededor, que no sean las sombras proyectadas por la luz del fuego sobre el fondo de la caverna que está frente a ellos?. 

-No, puesto que se ven forzados a mantener toda su vida la cabeza inmóvil. 

-¿Y no ocurre lo mismo con los objetos que pasan por detrás de ellos? 

-Sin duda. 

-Y si estos hombres pudiesen conversar entre sí, ¿no crees que creerían nombrar a las cosas en sí nombrando las sombras que ven pasar? 

-Necesariamente. 

-Y si hubiese un eco que devolviese los sonidos desde el fondo de la prisión, cada vez que hablase uno de los que pasan, ¿no creerían que oyen hablar a la sombra misma que pasa ante sus ojos? 

-Sí, por Zeus, exclamó. 

-En resumen, ¿estos prisioneros no atribuirán realidad más que a estas sombras? 

-Es inevitable. 

-Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a girar la cabeza, a caminar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía. Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección; y si por último, mostrándole cada objeto a medida que pasa, se le obligase a fuerza de preguntas a decir qué es, ¿no crees que se encontrará en un apuro, y que le parecerá más verdadero lo que veía antes que lo que ahora le muestran? 

-Sin duda, dijo. 

-Y si se le obliga a mirar la misma luz, ¿no se le dañarían los ojos? ¿No apartará su mirada de ella para dirigirla a esas sombras que mira sin esfuerzo? ¿No creerá que estas sombras son realmente más visibles que los objetos que le enseñan? 

-Seguramente. 

-Y si ahora lo arrancamos de su caverna a viva fuerza y lo llevamos por el sendero áspero y escarpado hasta la claridad del sol, ¿esta violencia no provocará sus quejas y su cólera? Y cuando esté ya a pleno sol, deslumbrado por su resplandor, ¿podrá ver alguno de los objetos que llamamos verdaderos? 

-No podrá, al menos los primeros instantes. 

-Sus ojos deberán acostumbrarse poco a poco a esta región superior. Lo que más fácilmente verá al principio serán las sombras, después las imágenes de los hombres y de los demás objetos reflejadas en las aguas, y por último los objetos mismos. De ahí dirigirá sus miradas al cielo, y soportará más fácilmente la vista del cielo durante la noche, cuando contemple la luna y las estrellas, que durante el día el sol y su resplandor. 

-Así lo creo. 

-Y creo que al fin podrá no sólo ver al sol reflejado en las aguas o en cualquier otra parte, sino contemplarlo a él mismo en su verdadero asiento. 

-Indudablemente. 

-Después de esto, poniéndose a pensar, llegará a la conclusión de que el sol produce las estaciones y los años, lo gobierna todo en el mundo visible y es en cierto modo la causa de lo que ellos veían en la caverna. 

-Es evidente que llegará a esta conclusión siguiendo estos pasos. 

-Y al acordarse entonces de su primera habitación y de sus conocimientos allí y de sus compañeros de cautiverio, ¿no se sentirá feliz por su cambio y no compadecerá a los otros? Ciertamente. 

-Y si en su vida anterior hubiese habido honores, alabanzas, recompensas públicas establecidas entre ellos para aquel que observase mejor las sombras a su paso, que recordase mejor en qué orden acostumbran a precederse, a seguirse o a aparecer juntas y que por ello fuese el más hábil en pronosticar su aparición, ¿crees que el hombre de que hablamos sentiría nostalgia de estas distinciones, y envidiaría a los más señalados por sus honores o autoridad entre sus compañeros de cautiverio? ¿.No crees más bien que será como el héroe de Homero y preferirá mil veces no ser más «que un mozo de labranza al servicio de un pobre campesino» y sufrir todos los males posibles antes que volver a su primera ilusión y vivir como vivía? 

-No dudo que estaría dispuesto a sufrirlo todo antes que vivir como anteriormente. 

-Imagina ahora que este hombre vuelva a la caverna y se siente en su antiguo lugar. ¿No se le quedarían los ojos como cegados por este paso súbito a la oscuridad? 

-Sí, no hay duda. 

-Y si, mientras su vista aún está confusa, antes de que sus ojos se hayan acomodado de nuevo a la oscuridad, tuviese que dar su opinión sobre estas sombras y discutir sobre ellas con sus compañeros que no han abandonado el cautiverio, ¿no les daría que reír? ¿No dirán que por haber subido al exterior ha perdido la vista, y no vale la pena intentar la ascensión? Y si alguien intentase desatarlos y llevarlos allí, ¿no lo matarían, si pudiesen cogerlo y matarlo? 

-Es muy probable. 

-Ésta es precisamente, mi querido Glaucón, la imagen de nuestra condición. La caverna subterránea es el mundo visible. El fuego que la ilumina, es la luz del sol. Este prisionero que sube a la región superior y contempla sus maravillas, es el alma que se eleva al mundo inteligible. Esto es lo que yo pienso, ya que quieres conocerlo; sólo Dios sabe si es verdad. En todo caso, yo creo que en los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que percibimos con dificultad, pero que no podemos contemplar sin concluir que ella es la causa de todo lo bello y bueno que existe. Que en el mundo visible es ella la que produce la luz y el astro de la que procede. Que en el mundo inteligible es ella también la que produce la verdad y la inteligencia. Y por último que es necesario mantener los ojos fijos en esta idea para conducirse con sabiduría, tanto en la vida privada como en la pública.Yo también lo veo de esta manera, dijo, hasta el punto de que puedo seguirte. 

-Por tanto, si todo esto es verdadero, dije yo, hemos de llegar a la conclusión de que la ciencia no se aprende del modo que algunos pretenden. Afirman que pueden hacerla entrar en el alma en donde no está, casi lo mismo que si diesen la vista a unos ojos ciegos. 

-Así dicen, en efecto, dijo Glaucón. 

-Ahora bien, lo que hemos dicho supone al contrario que toda alma posee la facultad de aprender, un órgano de la ciencia; y que, como unos ojos que no pudiesen volverse hacia la luz si no girase también el cuerpo entero, el órgano de la inteligencia debe volverse con el alma entera desde la visión de lo que nace hasta la contemplación de lo que es y lo que hay más luminoso en el ser; y a esto hemos llamado el bien, ¿no es así? 

-Sí. 

-Todo el arte, continué, consiste pues en buscar la manera más fácil y eficaz con que el alma pueda realizar la conversión que debe hacer. No se trata de darle la facultad de ver, ya la tiene. Pero su órgano no está dirigido en la buena dirección, no mira hacia donde debiera: esto es lo que se debe corregir. 

-Así es, dijo Glaucón. 

Termina.

Explicación


El sentido de la realidad de los prisioneros está  totalmente controlado por otros. Cada aspecto es simplemente una realidad simulada, una ilusión exquisitamente bien elaborada para hacerle creer a los prisioneros que lo que están observando es la realidad, e incluso los recompensan por seguir las normas. Nadie en la cueva es consciente de esta farsa, a menos que lo despierten y se lo digan, e incluso bajo esas circunstancias tendrá serios problemas para creerlo, y aquí me gustaría citar una frase de Mark Twain: 

"Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados".

En la alegoría de Platón, la cueva representa nuestro mundo,  nuestro sistema, "la matrix", es decir, todo aquello que nos rodea y que podemos percibir con nuestros sentidos; la supuesta "realidad" que apreciamos día a día. Sin embargo, este sistema es más bien una prisión colectiva e inconsciente, cuyo objetivo es mantenernos sumidos en la ignorancia. Los prisioneros por su parte se encuentran tan aferrados y tan acostumbrados a esta supuesta realidad, que incluso arriesgarán sus vidas con tal de defenderla, es más; ellos nisiquiera saben que son prisioneros.

Los prisioneros somos nosotros, vivimos nuestras vidas de acuerdo a la verdad impuesta por otras personas, las cuales nos adoctrinan desde el momento en que nacemos. Se nos enseña a admirar el sistema, a respetarlo, protegerlo y preservarlo, y nos transforman en máquinas autónomas incapaces de quitarnos de comprender la verdadera realidad, incapaces de quitarnos la venda de los ojos.

En la narración, los prisioneros eran adoctrinados mediante las sombras, que los hombres proyectaban detrás de la pared. En nuestro mundo somos constantemente bombardeados con "sombras", llámese; medios de comunicación, prensa, televisión, política, economía, religión, día tras día somos adoctrinados con verdades impuestas, con información y desinformación, sin cuestionamientos, sin raciocinio, sin pensamiento crítico, al contrario: ya que también se nos dan premios por permanecer en este estado de letargo, tal como dice el texto. Las sombras representan percepciones e ilusiones manejadas por aquellos hombres que se encuentran detrás de la barrera; ellos proyectan lo que quieren que creamos, y nos manipulan de tal modo para que no nos salgamos de este estado ni cuestionemos nada de lo que vemos.





"Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido". 
Malcolm X

Y estamos tan cegados, que se nos es imposible llegar a pensar que estamos viviendo una mentira, es más, estamos tan encarnados a esta ilusión, tan aferrados a ella; que estamos dispuestos a señalar, humillar, perseguir e incluso a asesinar a cualquiera que intente decir lo contrario. Por eso Platón dice que quienes intenten despertar a los demás corren el riesgo de ser asesinados, incluso por sus mismos compañeros. Y aquí quisiera agregar otra cita de Morfeo:

"Tienes que comprender que la mayor parte de los humanos son todavía parte del sistema. Tienes que comprender que la mayoría de las personas no están preparadas para ser desconectadas, y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo".

¿Qué pasa si el día de mañana llega una persona a decirnos que todo lo que hemos creído y pensado en nuestras vidas, es una  simple mentira e ilusión, y que todo a lo que nos hemos aferrado responde a lo establecido a conveniencia por otras personas? ¿qué ocurriría? En nuestra historia han habido miles de casos como estos, y los desenlaces son siempre los mismos, por eso la humanidad jamás evolucionará ni despertará de su letargo. 

Hay incluso algunas personas que llegan a darse cuenta de que han estado viviendo una mentira, ya sea por sus propios medios o por la acción de un tercero, y muchas veces, este descubrimiento puede resultar tan impactante, tan arrollador y desgarrador; que preferirá volver a la cueva, es decir, a su zona de confort, para así seguir viviendo engañado: engañado, pero feliz. Muchas personas prefieren vivir un engaño antes de enfrentarse a la realidad. Y eso es precisamente lo que dice Platón: cuando un prisionero observe el exterior de la cueva, la luz del sol (es decir; la verdad absoluta), puede resultarle tan cegadora y abrumante que quizá preferirá regresar a las sombras de la cueva, con las que se sentía cómodo antes. En Matrix podemos observar algo similar con Cypher. Cypher, como Neo, nació con su conciencia conectada a la Matrix, es decir, al sistema (a la cueva). Inicialmente, Cypher se percató de que vivía en una ilusión y en una farsa, incluso llegó percatarse de su condición como prisionero, es por ello que Morfeo lo reclutó. Sin embargo, la amargura de la verdad le resultó insoportable. La vida fuera de la cueva se transformó en una tortura, en un infierno que ya no podía soportar, todo se le vino abajo. Al cegarse con el sol (la verdad), Cypher optó por volver a las sombras de la cueva, o la comodidad de la Matrix por así decirlo, en donde encontraría cobijo en las superficialidades vanas cuyo único fin es mantenernos esclavizados, bajo control y lejos de la verdad: recuerden que Platón dice que los prisioneros también eran recompensados por mantener su conducta monótona y por observar las sombras.


Además de Matrix, la Alegoría también influyó en otras obras súmamente importantes, como "1984" de George Orwell y "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley.

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