El Evangelio de Judas Iscariote es otro texto de suma importancia para conocer y atestiguar la filosofía gnóstica, además; es hasta la fecha la única copia sobreviviente de este Evangelio, el cual fue encontrado en la ciudad de Minya, Egipto, en 1970, redactado sobre papiro en lengua copta y encuadernado en cuero. En este texto, se nos presenta a Judas Iscariote bajo otra perspectiva, quien jamás traicionó ni desobedeció a Jesús, al contrario, sirvió como instrumento de sus propósitos.
Según las pruebas de radiocarbono, este manuscrito data del año 280 de nuestra era, por lo tanto; se trata de un hallazgo arqueológico genuino. Sin embargo, también es importante señalar que en el año 180, es decir, 100 años antes; el sacerdote cristiano Ireneo ya advertía sobre la existencia de este libro, al cual catalogó de "hereje". Esto sirve de evidencia para argumentar que el Evangelio original de Judas es al menos 100 años más antiguo que esta copia. Otros académicos también postulan, basándose en un análisis textual de las características del dialecto y las palabras de préstamo griegas presentes, que esta copia puede ser una traducción de un manuscrito griego mucho más antiguo, que bien puede datar como mínimo del año 130.
Muchos Evangelios Apócrifos fueron censurados, perseguidos y destruidos por la iglesia cristiana, siendo también rechazados en el Concilio de Nicea (325), donde los altos poderes religiosos confeccionaron y crearon el Nuevo Testamento. Sin embargo, este libro ha podido sobrevivir a más de 1700 años y aquí lo adjunto entero.
Cabe decir que el Evangelio de Judas es bastante complejo, además, posee grandes lagunas que impiden su correcto entendimiento. Sin embargo, ello no quiere decir que sea imposible de descifrar, de hecho, luego de un analizar su contenido y compararlo con las creencias gnósticas, su explicación resulta sencilla y reveladora.